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Departamento GRAL. LOPEZ

Departamento GRAL. LOPEZ

martes, 15 de marzo de 2011

La Argentina Insolente


En mi casa me enseñaron bien.

Cuando yo era un niño, en mi casa me enseñaron a honrar dos reglas sagradas:

Regla N° 1: En esta casa las reglas no se discuten.

Regla N° 2: En esta casa se debe respetar a papá y mamá.

Y esta regla se cumplía en ese estricto orden. Una exigencia de mamá, que nadie discutía... Ni siquiera papá. Astuta la vieja, porque así nos mantenía a raya con la simple amenaza: “Ya van a ver cuando llegue papá”. Porque las mamás estaban en su casa. Porque todos los papás salían a trabajar... Porque había trabajo para todos los papás, y todos los papás volvían a su casa.

No había que pagar rescate o ir a retirarlos a la morgue. El respeto por la autoridad de papá (desde luego, otorgada y sostenida graciosamente por mi mamá) era razón suficiente para cumplir las reglas.

Usted probablemente dirá que ya desde chiquito yo era un sometido, un cobarde conformista o, si prefiere, un pequeño fascista, pero acépteme esto: era muy aliviado saber que uno tenía reglas que respetar. Las reglas me contenían, me ordenaban y me protegían. Me contenían al darme un horizonte para que mi mirada no se perdiera en la nada, me protegían porque podía apoyarme en ellas dado que eran sólidas... Y me ordenaban porque es bueno saber a qué atenerse. De lo contrario, uno tiene la sensación de abismo, abandono y ausencia.

Las reglas a cumplir eran fáciles, claras, memorables y tan reales y consistentes como eran “lavarse las manos antes de sentarse a la mesa” o “escuchar cuando los mayores hablan”.

Había otro detalle, las mismas personas que me imponían las reglas eran las mismas que las cumplían a rajatabla y se encargaban de que todos los de la casa las cumplieran. No había diferencias. Éramos todos iguales ante la Sagrada Ley Casera.

Sin embargo, y no lo dude, muchas veces desafié “las reglas” mediante el sano y excitante proceso de la “travesura” que me permitía acercarme al borde del universo familiar y conocer exactamente los límites. Siempre era descubierto, denunciado y castigado apropiadamente..

La travesura y el castigo pertenecían a un mismo sabio proceso que me permitía mantener intacta mi salud mental. No había culpables sin castigo y no había castigo sin culpables. No me diga, uno así vive en un mundo predecible.

El castigo era una salida terapéutica y elegante para todos, pues alejaba el rencor y trasquilaba a los privilegios. Por lo tanto las travesuras no eran acumulativas. Tampoco existía el dos por uno. A tal travesura tal castigo.

Nunca me amenazaron con algo que no estuvieran dispuestos y preparados a cumplir.

Así fue en mi casa. Y así se suponía que era más allá de la esquina de mi casa. Pero no. Me enseñaron bien, pero estaba todo mal. Lenta y dolorosamente comprobé que más allá de la esquina de mi casa había “travesuras” sin “castigo”, y una enorme cantidad de “reglas” que no se cumplían, porque el que las cumple es simplemente un estúpido (o un boludo, si me lo permite decir).

El mundo al cual me arrojaron sin anestesia estaba patas para arriba.

Conocí algo que, desde mi ingenuidad adulta (sí, aún sigo siendo un ingenuo), nunca pude digerir, pero siempre me lo tengo que comer: "la impunidad". ¿Quiere saber una cosa? En mi casa no había impunidad.

En mi casa había justicia, justicia simple, clara, e inmediata. Pero también había piedad.

Le explicaré: Justicia, porque “el que las hace las paga”. Piedad, porque uno cumplía la condena estipulada y era dispensado, y su dignidad quedaba intacta y en pie. Al rincón, por tanto tiempo, y listo... Y ni un minuto más, y ni un minuto menos. Por otra parte, uno tenía la convicción de que sería atrapado tarde o temprano, así que había que pensar muy bien antes de sacar los pies del plato.

Las reglas eran claras. Los castigos eran claros. Así fue en mi casa.

Y así creí que sería en la vida.. Pero me equivoqué. Hoy debo reconocer que en mi casa de la infancia había algo que hacía la diferencia, y hacía que todo funcionara. En mi casa había una “Tercera Regla” no escrita y, como todas las reglas no escritas, tenía la fuerza de un precepto sagrado.

Esta fue la regla de oro que presidía el comportamiento de mi casa:

Regla N° 3: No sea insolente. Si rompió la regla, acéptelo, hágase responsable, y haga lo que necesita ser hecho para poner las cosas en su lugar.

Ésta es la regla que fue demolida en la sociedad en la que vivo.

Eso es lo que nos arruinó. LA INSOLENCIA.

Usted puede romper una regla -es su riesgo- pero si alguien le llama la atención o es atrapado, no sea arrogante e insolente, tenga el coraje de aceptarlo y hacerse responsable. Pisar el césped, cruzar por la mitad de la cuadra, pasar semáforos en rojo, tirar papeles al piso, tratar de pisar a los peatones, todas son travesuras que se pueden enmendar... a no ser que uno viva en una sociedad plagada de insolentes.

La insolencia de romper la regla, sentirse un vivo, e insultar, ultrajar y denigrar al que responsablemente intenta advertirle o hacerla respetar. Así no hay remedio.

El mal de los argentinos es la insolencia. La insolencia está compuesta de petulancia, descaro y desvergüenza.

La insolencia hace un culto de cuatro principios:

- Pretender saberlo todo

- Tener razón hasta morir

- No escuchar

- Tú me importas, sólo si me sirves.

La insolencia en mi país admite que la gente se muera de hambre y que los niños no tengan salud ni educación.

La insolencia en mi país logra que los que no pueden trabajar cobren un subsidio proveniente de los impuestos que pagan los que sí pueden trabajar (muy justo), pero los que no pueden trabajar, al mismo tiempo cierran los caminos y no dejan trabajar a los que

sí pueden trabajar para aportar con sus impuestos a aquéllos que, insolentemente, les impiden trabajar. Léalo otra vez, porque parece mentira.

Así nos vamos a quedar sin trabajo todos.

Porque a la insolencia no le importa, es pequeña, ignorante y arrogante.

Bueno, y así están las cosas. Ah, me olvidaba, ¿Las reglas sagradas de mi casa serían las mismas que en la suya? Qué interesante. ¿Usted sabe que demasiada gente me ha dicho que ésas eran también las reglas en sus casas?

Tanta gente me lo confirmó que llegué a la conclusión que somos una inmensa mayoría. Y entonces me pregunto, si somos tantos, ¿por qué nos acostumbramos tan fácilmente a los atropellos de los insolentes?

Yo se lo voy a contestar.

PORQUE ES MÁS CÓMODO, y uno se acostumbra a cualquier cosa, para no tener que hacerse responsable. Porque hacerse responsable es tomar un compromiso y comprometerse es aceptar el riesgo de ser rechazado, o criticado. Además, aunque somos una inmensa mayoría, no sirve para nada, ellos son pocos pero muy bien organizados. Sin embargo, yo quiero saber cuántos somos los que estamos dispuestos a respetar estas reglas.

Le propongo que hagamos algo para identificarnos entre nosotros.

No tire papeles en la calle. Si ve un papel tirado, levántelo y tírelo en un tacho de basura. Si no hay un tacho de basura, llévelo con usted hasta que lo encuentre. Si ve a alguien tirando un papel en la calle, simplemente levántelo usted y cumpla con la regla 1. No va a pasar mucho tiempo en que seamos varios para levantar un mismo papel.

Si es peatón, cruce por donde corresponde y respete los semáforos, aunque no pase ningún vehículo, quédese parado y respete la regla.

Si es un automovilista, respete los semáforos y respete los derechos del peatón. Si saca a pasear a su perro, levante los desperdicios.

Todo esto parece muy tonto, pero no lo crea, es el único modo de comenzar a desprendernos de nuestra proverbial INSOLENCIA.

Yo creo que la insolencia colectiva tiene un solo antídoto, la responsabilidad individual. Creo que la grandeza de una nación comienza por aprender a mantenerla limpia y ordenada.

Si todos somos capaces de hacer esto, seremos capaces de hacer cualquier cosa.

Porque hay que aprender a hacerlo todos los días. Ése es el desafío.

Los insolentes tienen éxito porque son insolentes todos los días, todo el tiempo. Nuestro país está condenado: O aprende a cargar con la disciplina o cargará siempre con el arrepentimiento.

¿A USTED QUÉ LE PARECE?

¿PODREMOS RECONOCERNOS EN LA CALLE?

Espero no haber sido insolente.

Dr. Mario Rosen

El Dr. Mario A. Rosen es médico, educador, escritor. Tiene 63 años. Socio fundador de Escuela de Vida, Columbia Training System, y Dr. Rosen & Asociados. Desde hace 15 años coordina grupos de entrenamiento en Educación Responsable para el Adulto. Ha coordinado estos cursos en Neuquén, Córdoba, Tucumán, Rosario, Santa Fe, Bahía Blanca y en Centro América. Médico residente y Becario en Investigación clínica del Consejo Nacional de Residencias Médicas (UBA). Premio Mezzadra de la Facultad de Ciencias Médicas al mejor trabajo de investigación (UBA). Concurrió a cursos de perfeccionamiento y actualización en conducta humana en EEUU y Europa. Invitado a coordinar cursos de motivación en Amway y Essen Argentina, Dealers de Movicom Bellsouth, EPSA, Alico Seguros, Nature, Laboratorios Parke Davis, Melaleuka Argentina, BASF.

 

LA RATA – Horóscopo Chino


El encanto de la personalidad Rata es conocido y apreciado por los demás. Suele ser directa y sincera, pero de manera aparentemente tan ingenua que uno queda siempre en desventaja. Es incansable trabajadora y ahorrativa, consiguiendo que sea muy fácil llevarse bien con ella. Pero sólo será generosa con aquellos por los que siente gran aprecio.


A pesar de su personalidad ahorrativa, ejerce un poder de atracción tal sobre los demás que jamás le faltarán admiradores. Superficialmente, una persona del signo Rata puede parecer reservada, pero realmente no lo es.

La persona de este signo es, generalmente, muy inteligente, sociable y feliz. En ocasiones nos encontraremos con una Rata criticona, gruñona y empeñada en encontrar pelos en el huevo. Pero, en general, le gustan las fiestas y otras reuniones numerosas. Le gusta comprometerse y es muy expansiva.

La Rata aprecia realmente a sus amigos y familiares. Frecuentemente se involucra con la vida y los problemas ajenos. Aún así, nunca se puede estar seguro de cuál es su postura y su actitud. Su capacidad para amar sólo puede ser superada por su astucia y su afición por el ahorro de dinero.

Una mujer Rata puede ser una fuente de admiración; está continuamente, alargando el uso de las comidas, las sobras y el presupuesto familiar. Sin embargo, es posible que no se preocupe por aplicar tan rígidas normas cuando se trata de sus hijos. Si ellos saben encontrarle el punto débil, a la madre Rata le será muy difícil negarles nada.

A una Rata jamás le preocupa tener una boca más para alimentar, y es capaz de permitir que familiares, amigos, parientes políticos y otras hierbas se queden en su casa y encuentren sustento en ella. ¿Por qué? Porque la astucia de la Rata le permitirá siempre encontrarles alguna función para que puedan pagarse la pensión. Podemos confiar en la eficiencia de la Rata para comprobar que la caridad tiene sus límites.


Un nativo de este signo guarda bien sus secretos, pero cuando se trata de confidencias, puede ser un experto en «limpiar» jardines ajenos. Tiene pocos escrúpulos en cuanto a usar la importante información que ha obtenido, y también es capaz de beneficiarse de los errores ajenos.

Por más que la Rata tienda a ser reservada con sus sentimientos, siempre se puede decir cuando está alterada porque tiende a volverse quisquillosa e impertinente y como es activa y sumamente laboriosa, lo que más la irrita son la pereza y el despilfarro.

Entre sus aspectos negativos está que les encanta enterarse y contar cotilleos, criticar, establecer comparaciones, murmurar y negociar. Compran cosas que en realidad no necesitan y siempre se dejan engañar por las rebajas. El caso es que, en su corazón y en su cuarto habrá un montón de recuerdos y desechos sentimentales arrinconados.

Tiene un ojo infalible para los detalles, gran memoria, y es increíblemente preguntona.

Tiene capacidad para enfrentarse a las dificultades y se encuentran en su salsa durante una crisis. Actúa con madurez y cordura y es despierta y espabilada, posee una aguda intuición y tiene sutileza para los negocios. La piedra en que suele tropezar es su exceso de ambición. Intenta hacer demasiado y pronto, como resultado de lo cual dispersa sus energías. Si puede perseverar hasta terminar lo que ha empezado, terminará haciéndose rica... lo cual le irá perfectamente, ya que a las Ratas les encanta el dinero. Lamentablemente, termina por caer siempre en la misma trampa.

No tendría problemas en la vida, sólo con que pudiera dominar su avidez y retirarse mientras va ganando. La codiciosa Rata tendrá que sufrir por lo menos un grave golpe financiero en su vida para que se dé cuenta de que la avaricia no da dividendos, aunque estaría totalmente en desacuerdo con su carácter y sus pautas de conducta no tener una pequeña reserva escondida en alguna parte.

El nativo de la Rata se sentirá atraído por las personas del signo del Buey, en quienes encuentra gente fuerte, de confianza y capaces de apreciar la devoción que les puede ofrecer. También los poderosos nativos del año del Dragón, son compatibles con la Rata, quien además hallará inteligente y atractiva a la Serpiente, y puede establecer con ella alianzas favorables. Como el poder y el brillo le fascinan, la Rata caerá siempre presa del irresistible encanto del Mono. Tiene afinidad con la destreza con que éste hace las cosas y el Mono, a su vez, se regocijará al encontrar en la Rata su propia longitud de onda, la astucia.


En cambio, tendrá muchos conflictos con la gente nacida bajo el signo del Caballo, demasiado independiente para la modalidad de la Rata. Tampoco sería prudente que se casara con el Gallo, el intrépido soñador que exaspera el sentido práctico de la Rata. También es cuestionable la unión con la Cabra, que con su complacencia despilfarraría probablemente los ahorros reunidos por el tesón de la Rata.

Descubre tu Elemento según tu fecha de nacimiento:

° 5/2/1924 al 24/1/1925 Madera

° 24/1/1936 al 10/2/1937 Fuego

° 10/2/1948 al 28/1/1949 Tierra

° 28/1/1960 al 14/2/1961 Metal

° 16/1/1972 al 2/2/1973 Agua

° 2/2/1984 al 19/2/1985 Madera

° 19/2/1996 al 7/2/1997 Fuego

Temperamento de la Rata de:

Metal.- Astuto, especulador, amante del lujo, sibarita y derrochador.

Agua.- Inteligente, comunicativo, sociable, sutil, tradicional y tenaz.

Madera.- Interesado por la cultura, afán de superación, generoso y honesto.

Fuego.- Activo, cálido, vital, apasionado, generoso, franco y aventurero.

Tierra.- Realista, honesto, bondadoso, modesto y disciplinado.

Humor

"El último entrenador"


Me lo encuentro de casualidad el sábado en Adrogué, en el cumpleaños de la hijita de un amigo. Salta el apellido que es raro, poco frecuente, y enseguida asocio a ese viejo, ese abuelo materno sentado casi de regalo a un costado de la mesa puesta en el extremo del living, con los recuerdos de infancia.

De las figuritas, no. No es un jugador pero es un nombre y una vaga cara del fútbol. Aprovecho que los pibes se van al patio a devastar lo que queda de un jardín con más calas que pensamientos y le busco la memoria con una pregunta respetuosa, como tocar a un oso despeluchado con un palo a través de las rejas:

-Su apellido me suena -le digo mientras nuestras manos convergen sobre la fuente de masitas-. Lo asocio con el fútbol de los cuarenta y cincuenta, cuando yo era chico, ¿Puede ser?

Tras un momento me confirma que sí, que es él, y el reconocimiento al que no está acostumbrado lo ilumina un poco, apenas, como las velitas de esa torta de nena, sin jugadores, que espera en medio de la mesa.

-Ya nadie se acuerda.

-No crea.

Nos trenzamos a charlar y no sé bien cómo pero al rato, mientras los otros destapan botellas, nosotros estamos en el dormitorio -porque esa es su casa, la de siempre- destapando una caja de alevosos recuerdos.

-Ese año que usted dice salimos campeones -revuelve, encuentra-. Fíjese, acá estoy yo.

Y me señala lo evidente, lo alevoso de su figuración. Es la foto de una revista y él está parado a un costado, el penúltimo de la fila de arriba, entre un colado habitual y un marcador de punta de los que todavía no se llamaban así.

-Qué pinta.

Tiene bigotitos, el jopo tieso de Gomina o Ricibrill y una e bien grande de pañolenci pegada -acaso con broches- en medio del pecho. El rompevientos -así se llamaban los inevitables buzos azules de gimnasia de entonces- está algo descolorido y los pantalones abombachados se le ajustan a la cintura un poco demasiado arriba, le dan un aire ridículo. El equipo, los colores del equipo que enfrenta a la cámara en dos niveles -atrás y de pie, la defensa; abajo y agachados los delanteros del siete al once, y el nueve con la pelota-, no importa demasiado ni viene al caso. Pero la cancha está llena.

-Linda foto -digo, porque es linda foto en serio.

-Psé.

Me muestra otra parecida de esa época, de un diario, y después otra más, posterior, coloreada a mano al estilo fotógrafo de plaza. Ya el equipo es otro y las tribunas detrás, mucho más bajas. El rompevientos -es el mismo, estoy seguro de que es el mismo- está un poco más descolorido.

Pone las tres fotos en fila y me dice, me sorprende:

-No estoy.

-Cómo que no.

Y por toda respuesta, contra toda evidencia, pone el dedo en el epígrafe, va de jugador en jugador, de nombre en nombre, y el suyo en todos los casos brilla -como el Ricibrill- por su ausencia.

-No era costumbre, supongo -y me siento estúpido.

-No era el tiempo, todavía -recuerda sin ira.

-Claro.

Él sigue revolviendo, elige y me alcanza. Y yo pienso que ese hombre de destino lateral, anónimo adosado al margen del grupo de los actores con una E grotesca en el uniforme de fajina era casi, para entonces, como un mecánico junto al piloto consagrado, o como el veterano de nariz achatada que se asoma al borde del ring junto al campeón. Su lugar estaba ahí, al ras del pasto; su función se acababa entre semana.

-No era el tiempo todavía -repite.

Y sabe que llegó empírico y temprano y se metió de costado en la foto en que salió borrado.

-En esa época había pedicuros, dentistas, porteros... -dice de pronto con extraño énfasis-. Era el nombre de lo que hacían. Ahora les dicen podólogos, odontólogos, encargados... Esas boludeces, como si fuera más prestigioso... Y yo era entrenador.

-No director técnico.

-Pts... Ni me hable, por favor... -y se le escapa cierta furia sorda, muy masticada.

-No le hablo. Tiene razón.

Compartimos en silencio certezas menores, módicos resentimientos.

-Vinieron con la exigencia de diploma -dice de pronto.

-Claro.

Me sumo a su fastidio y de ahí saltamos a desmenuzar los detalles, el contraste: el banquito con techo, el verso táctico, el vestuario aparatoso y la pilcha elegida para salir el domingo, esa que nunca se puso. Cuando quiero atenuar tanta simpleza sin lastimarlo, se me adelanta:

-Le digo: no se lo cambio.

-Le creo.

En eso, los primeros padres que vienen a recoger a sus niños irrumpen en el dormitorio y entre disculpas se llevan los pulóveres, las camperas apiladas sobre la cama grande. Entra la mujer de mi amigo, incluso.

-Ah, papá... estabas acá -y suspira como si encontrarlo en una casa de tres habitaciones fuera un trabajo-. Y siempre con esas cosas viejas. Sabes que no te hace bien.

Ella me mira como si yo tuviera alguna culpa que sin duda tengo y se lo lleva, lo saca de la vieja cancha despoblada para que vaya a saludar a alguien que se va o se sume para la foto con la nieta que -lo sé- no le interesa. El veterano me mira resignado.

-Ha sido un gusto.

Asiente y se lo llevan. Apenas se resiste.

Me quedo solo y guardo las viejas revistas que han quedado abiertas sin pudor ni consuelo. No es cuestión de que cualquiera meta mano ahí. Después busco mi propio abrigo y escucho los ruidosos comentarios del living. Me imagino que para las fotos familiares el viejo se debería poner una remera grande con la letra A de Abuelo, para que al menos alguno pregunte quién es. Pero no me quedo para verificarlo. Me basta con sentir o imaginar que he conocido al último entrenador.

de Juan Sasturain

Historia de Italia resumida

Frases Célebres de Gobernar


Un Estado es gobernado mejor por un hombre bueno que por unas buenas leyes.
Aristóteles


Los que gobiernan son como los astros: brillan mucho, pero nunca están en reposo.
Bacon


Quien sabe gobernar a una mujer, sabe gobernar un Estado.
Balzac


Quien no sabe gobernar es siempre un usurpador.
C. Bini


Hay tiempos en que se debe gobernar liberalmente y tiempos en que se debe gobernar con mano de dictador; en esto no hay una norma eterna.
Bismarck


Muchos han gobernado bien, que por ventura no sabían definir una república.
Thomas Browne


¿Uno que no sepa gobernarse a sí mismo, como sabrá gobernar a los demás?
Confucio


Si te sientes capaz de tener energía, gobierna; si no, dimite.
Confucio


Los que deseen gobernar bien sus reinos, se esforzarán previamente en poner orden en sus familias; los que deseen poner orden en sus familias, se esforzarán previamente en corregirse a sí mismos.
Confucio


Gobernar quiere decir hacer descontentos.
Anatole France


Los hombres gobiernan el mundo, y las mujeres a sus hombres. ¿Qué más quieren?
B. Goltz


Entre el Gobierno que hace el mal y el pueblo que lo consiente, hay cierta solidaridad vergonzosa.
Víctor Hugo


Para gobernar se necesita sin duda firmeza pero también mucha flexibilidad, mucha paciencia, mucha compasión.
Lacordaire


Es más difícil impedir que le gobiernen a uno que gobernar a los demás.
La Rochefoucauld


Quien gobierna, mal descansa.
Lope de Vega


Quien haya de gobernar a los demás, debe empezar por gobernarse así mismo.
Massinger


En último extremo, hay que ser militar para gobernar; sólo con botas y espuelas se puede gobernar un caballo.
Napoleón



Gobernar es resistir.
Narváez


Los que gobiernan no tienen hora suya.
Paravicino


Júpiter mismo, no puede gobernar bien sin justicia.
Plutarco


La ciencia más esencial al que desea gobernar con sabiduría es, hacer a los hombres capaces de ser bien gobernados.
Plutarco


Pocos hombres son llamados para gobernar ciudades e imperios, más cada cual está obligado a gobernar sabia y prudentemente su familia y su casa.
Plutarco


Aprende a gobernarte a ti mismo antes de gobernar a los otros.
Solón


Es más fácil hacer leyes que gobernar.
Tolstoy


Hay quienes pretenden gobernar millones de almas, y son incapaces de gobernar su estómago.
Constancio C. Vigil

EL PERRO DEL POLÍTICO


El ingeniero ordenó a su perro: ¡ Escalímetro, muestra tus habilidades!


El perro agarró un martillo, unas tablas y construyó una perrera. Todos admitieron que era increíble.

El contador dijo que su perro podía hacer algo mejor: '¡Cash Flow, muestra tus habilidades!

El perro fue a la cocina, volvió con 24 galletas y las organizó en 8 pilas de 3 galletitas cada una. Todos admitieron que era genial.

El químico dijo que su perro podía hacer algo aún mejor: ¡Óxido, muestra tus habilidades! Éste caminó hasta el refrigerador, tomó un litro de leche, peló un banano, usó la licuadora y se preparó un batido. Todos aceptaron que era impresionante.

El informático sabía que podía ganarles a todos:

¡ Megabyte , hazlo!

Megabyte atravesó el cuarto, encendió la computadora, verificó si tenía virus, mejoró el sistema operativo, envió un e-mail e instaló un juego excelente. Todos sabían que esto era muy difícil de superar.

Miraron de reojo al político y le dijeron: Y su perro, ¿qué puede hacer?

El político llamó a su perro y dijo: ¡Diputado, muestra tus habilidades! El can se paró de un salto, se comió las galletas, se tomó el batido, borró todos los archivos de la computadora, se peleó con los otros cuatro perros, se robó la perrera con un título de propiedad falso y alegó inmunidad parlamentaria. ¡Insuperable!

Dijo Perón:



"somos anticomunistas porque los comunistas son sectarios, y anticapitalistas porque los capitalistas también lo son. Nuestra tercera posición no es una posición centrista".

(Discurso del presidente Perón ante la Conferencia de Intelectuales, 2 de mayo de 1950).

Cuestionario del progresista


¿Qué es un progresista? ¿Un partidario del progreso, según el María Moliner? ¿Del desarrollo de la humanidad o de un país en una época o un aspecto determinado? ¿ "Progresista" es una manera de decir? ¿De posar? ¿De ser? ¿De qué va un progresista? ¿Por qué ejerce de reaccionario?

¿Por qué en el Medio Oriente no se puede ser progresista? ¿Por qué los movimientos antiglobalización y/o progresistas no se pronuncian contra un fundamentalismo que, como el árabe, pone de rodillas a sus respectivos pueblos? ¿Por qué no contra un dogma que haciéndose política mantiene a los países en los que prospera en la más absoluta miseria, violando de paso y de manera descarada el albedrío de sus habitantes? ¿Por qué no defienden los derechos de la mujer, de los homosexuales, de los ateos o de la intelectualidad discrepante en el mundo musulmán? ¿Por qué no se solidarizan con los estudiantes reformistas que en Teherán defienden la vida del profesor Hachem Aghajari, acusado de blasfemia por pronunciarse en contra del clero radical islámico? ¿Por qué quienes se oponen al belicismo de George W. Bush no protestan contra el genocidio perpetrado por Sadam Husein, cuya manía de fusilar, ahorcar y gasear iraquíes es ilimitada y notoria? ¿Por qué en Europa, además de hacerlo a favor de una Palestina machacada por el sionismo, nadie se manifiesta contra la masacre que durante décadas el fundamentalismo árabe ha perpetrado en Israel?

¿Por qué en lugar de marchar por leyes favorables a la creación de empleo, el progresismo se manifiesta contra quienes emplean? ¿Por qué en Europa y EEUU nadie marcha contra la política de un gobierno que, como el de Corea del Norte, ha matado a millones de sus ciudadanos de hambre o, para variar, los ha pasado por las armas? ¿Por qué nadie condena las ayudas brindadas por Washington a ese régimen comunista, que las ha invertido en privilegiar a la clase política directamente responsable de las millones de muertes que con esos mismos auxilios EEUU pretendiera evitar? ¿Por qué Occidente no deja de comerciar con China cuyas autoridades masacran a miles de sus súbditos anualmente como una vez lo hizo con Sudáfrica? ¿Por qué no se democratiza la ONU (en la que un gobierno como el chino es miembro permanente del Consejo de Seguridad mientras viola sistemáticamente los derechos humanos y se niega a legitimarse en las urnas)? ¿Acaso los productos chinos no son más baratos en el mercado internacional gracias a la minuciosa explotación de que son objeto los obreros y campesinos de ese país asiático? ¿Por qué el movimiento antiglobalización no se pronuncia contra ello o, consecuentemente, contra la globalización gastronómica china, que pretende convertir al mundo en una gigantesca huerta abastecedora de frijolitos de soja? ¿A la intelectualidad progresista no le atrae la comida rápida porque tiene todo el tiempo del mundo para sentarse a la mesa?

¿Por qué en Occidente nadie marcha por la paz y contra la insurgencia marxista en Colombia, que allí secuestra, tortura y asesina a cientos de civiles anualmente en nombre de la utopía revolucionaria? ¿Por qué el progresismo no hace frente común con el pueblo venezolano, cuyo nivel de vida, seguridad personal y libertad de expresión se han degradado escandalosamente durante el mandato de Hugo Chávez Frías? ¿Por qué en Washington, París o Madrid no tienen lugar manifestaciones análogas a las de Caracas, pero a favor de éstas? ¿A dónde pretenden llevar al pueblo cubano quienes defienden el capitalismo de Estado implementado por el castrismo con la complicidad del empresariado latinoamericano y europeo? ¿Por qué en Cuba la clase obrera no tiene derecho a sindicalizarse o debe aplaudir que el Gobierno que le roba desvergonzadamente la paga sea defendido por los antiglobalización y/o progresistas? ¿Saben aquellos que en Occidente marchan a favor de la legalización de la marihuana o de los derechos de los homosexuales por ejemplo que en la mayor de las Antillas el consumo de esa misma planta es penado con años de cárcel y la sexualidad que defienden aún es objeto de una discriminación institucionalizada? ¿Por qué el judío Spielberg visita a Fidel Castro, máximo responsable de la huida en masa de los hebreos residentes en Cuba a quienes esquilmara tras su ascenso al poder y de la pelea cubana contra los demonios que habitan el cine y el modo de vida que Spielberg representa? ¿Por qué la izquierda quiere para la Isla lo que rechaza para sí misma?

¿Qué es un reaccionario? ¿Un partidario de la reacción, según el María Moliner? ¿De reaccionar políticamente contra el progreso, contra las reformas progresistas? ¿"Reaccionario" es una manera de decir? ¿De posar? ¿De ser? ¿De qué va un reaccionario? ¿Por qué se dice progresista?



Al diario, nunca lo reemplazará Internet.


A continuación... algunos de los más importantes usos del diario.

USOS DOMÉSTICOS:

* Madurar fruta.

* Recoger la basura.

* Limpiar los vidrios.

* Envolver huevos.

* Alinear las patas de la mesa.

* Empacar la vajilla en la mudanza.

* Tapizar el piso de la jaula del pájaro.

* Recoger la caca del perro.

* Cubrir los muebles y el piso antes de pintar.

* Evitar que se meta el agua debajo de la puerta.

* De protector en el piso de la cochera si el auto gotea aceite.

* Matar moscas, cucarachas y demás insectos rastreros.

*Rellenar puf, almohadones y colchones.

* En época de crisis económica: Como papel de baño, aunque algo duro, da el mismo servicio.

*Como abrigo, rompeviento

USOS EDUCATIVOS:

* Pegarle al perro en el hocico cuando se echa una feroz orinada en la casa.

* Recortar letras y fotos para las tareas de los niños.

* Elaborar títeres o piñatas.

* Hacer barcos de papel.

* Arrancarle el pedacito en blanco de arriba para anotar números de teléfono.

*Para fabricar cosas -que mezclado con pegamento blanco- te muestran en el ART ATTACK

USOS COMERCIALES:

* Ensanchar zapatos.

* Rellenar los bolsos para que conserven su forma.

* Envolver el pescado.

* Envolver clavos en la ferretería.

* Hacer un sombrero de pintor ó albañil.

* Dar trabajo a periodistas.

* Envolver flores.

* Cortar moldes para modistas y sastres.

* Envolver cuadros.

USOS FESTIVOS:

* Para prender la leña del asador.

* Rellenar las cajas de los regalos sorpresa.

* Fabricar el embudo de mago que desaparece el agua.

OTROS USOS:

* Para que los secuestradores usen sus letras en las cartas.

* Hacer bolitas y pegarles a los compañeros de clase.

* Como paraguas para que la lluvia finita no dañe el peinado.

* Para que 'los malos', en las películas, escondan el revolver..

* Como funda para guardar el machete.

* Para esconderte detrás de él cuando no quieres que te vean.


Y POR ÚLTIMO Y MENOS IMPORTANTE!!

"PARA ENTERARSE DE LAS NOTICIAS....."

TODO ESTO... LO HARÍAS CON LA COMPUTADORA?...

NO --VERDAD???

Te quiero ver en el baño cuando se acaba el papel y solo tenés la notebook.

"Abrazos de lluvia y fútbol"


En las tardes de infancia en las que acechaban tormentas que asustaban a las madres, y en los anocheceres de adolescencia durante los que temporales fieros conquistaban al mundo, y en los desafíos de adultez en los que mil nubes se rompían con una fuerza de nunca acabar, los amigos del barrio del Gordo ni se cubrían ni se escapaban ni se espantaban. Al contrario, repetían un ritual de risa y de fiesta: jugaban al fútbol con el alma y metían goles. En especial eso: cada vez que hacían uno, se juntaban todos y, además de abrazarse entre ellos, abrazaban a la lluvia.

Lo reveló durante un sábado de amagues de lluvia el propio Gordo en su paso habitual por el Bar de los Sábados, ese escenario de gentes que creían en los buenos saques de arco y en existir con honor. “Abrazaban a la lluvia porque la lluvia era compañera y a los compañeros se los abraza- explicó el Gordo-, pero, sobre todo, ese abrazo era para la naturaleza entera”. El Gordo detuvo su relato y trató de detectar, a través de las ventanas envejecidas del Bar de los Sábados, si vendría lluvia. Luego completó: “La naturaleza, qué maravilla”.

El Gordo contó, entonces, que sus amigos del barrio saludaban al sol en las finales que tenían sol, conversaban con el viento cuando el viento daba vueltas entre los mediocampistas y los delanteros, y le preguntaban por la salud de sus hojas y por el verde de sus copas a los árboles que, a los costados de las canchas, funcionaban como testigos de partidos que no conseguían otro público. Con el Bar de los Sábados en estado de sorpresa, el Gordo añadió otra historia de quiénes eran sus amigos y cuánto valoraban todo lo que los rodeaba: en las situaciones de mayor emoción futbolera, un amigo, acaso el más cariñoso, apoyaba las rodillas en el suelo, bajaba la boca y le daba un beso a la tierra. Un trueno módico sonó a la distancia y el Gordo se sintió tan convencido de que iba a llover como de que algún día en la humanidad habría más justicias que injusticias. “Lluvia... - avisó-; disculpen que esta vez los deje, pero me voy a ver jugar a mis amigos del barrio”. En el Bar de los Sábados, antes de que se fuera, lo vieron partir entusiasmado. No podía ser de otro modo. En el misterio de la lluvia, en la pasión del fútbol y en el corazón de los amigos siempre habita un abrazo posible. Es el abrazo a la vida.

de Ariel Scher


PADRE ROBERTO - Misión Pastoral

El Padre Roberto Atilio Barchietto pertenece a la diócesis de Venado Tuerto, provincia de Santa Fe. Fue ordenado sacerdote en 1994, a los 39 años.

Desde ese momento cumplió su misión pastoral en la parroquia Santísima Trinidad de Rufino, luego en Santa Isabel de Hungría en la localidad de Elortondo, posteriormente en Santa Rosa de Lima de Cafferata y por último, desde el 11 de enero de 2001 se encuentra en la parroquia Nuestra Señora del Carmen, en Carmen, siempre en la provincia de Santa Fe.

Cuando tenía 13 años se imaginaba que iba a ser policía o bombero, pero tras culminar sus estudios primarios en una escuela pública, sus padres decidieron que él y su hermana tuvieran una formación integral por lo que fueron enviados a la escuela de los frailes menores capuchinos, en el barrio de Pompeya, Capital Federal.

Ese fue su encuentro con la vocación religiosa que comenzó a hacerse carne en este hombre que hoy es reconocido como uno de los referentes más destacados del movimiento carismático. Allí inició su búsqueda de Dios.

Desde ese momento, nunca más se apartó de la vida religiosa y de la actividad pastoral y parroquial.

PUNTERO IZQUIERDO

Vos sabés las que se arman en cualquier cancha más allá de Propios. Y si no acordate del campito del Astral, donde mataron a la vieja Ulpiana. Los años que estuvo hinchándola desde el alambrado y, la fatalidad, justo esa tarde no pudo disparar por la uña encarnada. Y si no acordate de aquella canchita de mala muerte, creo que la del Torricelli, donde le movieron el esqueleto al pobre Cabeza, un negro de mano armada, puro pamento, que ese día le dio la loca de escupir cuando ellos pasaban con la bandera. Y si no acordate de los menores de Cuchilla Grande, que mandaron al nosocomio al back derecho del Catamarca, y todo porque le había hecho al capitán de ellos la mejor jugada recia de la tarde. No es que me arrepienta ¿sabes? de estar aquí en el hospital, se lo podes decir con todas las letras a la barra del Wilson. Pero para jugar más allá de Propios hay que tenerlas bien puestas. ¿O qué te parece haber ganado aquella final contra el Corrales, jugando nada menos que nueve contra once? Hace ya dos años y me parece ver al Pampa, que todavía no había cometido el afane pero lo estaba germinando, correrse por la punta y escupir el centro, justo a los cuarenta y cuatro de la segunda etapa, y yo que la veo venir y la coloca tan al ángulo que el golerito no la pudo ni pellizcar y ahí quedó despatarrado, mandándose la parte porque los de Progreso le habían echado el ojo. ¿O qué te parece haber aguantado hasta el final en la cancha del Deportivo Yi, donde ellos tenían el juez, los línema, y una hinchada piojosa que te escupían hasta en los minutos adicionales por suspensiones de juego, y eso cuando no entraban al fiel y te gritaban: "¡Yi! ¡Yi! ¡Yi!" como si estuvieran llorando, pero refregándote de paso el puño por la trompa? Y uno haciéndose el etcétera porque si no te tapaban. Lo que yo digo es que así no podemos seguir. O somos amater o somos profesional. Y si somos profesional que vengan los fasules. Aquí no es el Estadio, con protección policial y con esos mamitas que se revuelcan en el área sin que nadie los toque. Aquí si te hacen un penal no te despertás hasta el jueves a más tardar. Lo que está bien. Pero no podes pretender que te maten y después ni se acuerden de vos. Yo sé que para todos estuve horrible y no precisa que me pongas esa cara de Rosigna y Moretti. Pero ni vos ni don Amílcar entienden ni entenderán nunca lo que pasa. Claro, para ustedes es fácil ver la cosa desde el alambrado. Pero hay que estar sobre el pastito, allí te olvidas de todo, de las instrucciones del entrenador y de lo que te paga algún mafioso. Te viene una cosa de adentro y tenés que llevar la redonda. Lo ves venir al jalva con su carita de rompehueso y sin embargo no podes dejársela. Tenés que pasarlo, tenés que pasarlo siempre, como si te estuvieran dirigiendo por control remoto. Si te digo que yo sabía que esto no iba a resultar, pero don Amílcar que empieza a inflar y todos los días a buscarme a la fábrica. Que yo era un puntero de condiciones, que era una lástima que ganara tan poco, y que aunque perdiéramos la final él me iba a arreglar el pase para el Everton. Ahora vos calcula lo que representa un pase para el Everton, donde además de don Amílcar, que después de todo no es más que un cafisho de putas pobres, está nada menos que el doctor Urrutia, que ése sí es Director de Ente Autónomo y ya colocó en Talleres al entreala de ellos. Especialmente por la vieja, sabés, otra seguridad, porque en la fábrica ya estoy viendo que en la próxima huelga me dejan con dos manos atrás y una adelante. Y era pensando en esto que fui al café Industria a hablar con don Amílcar. Te aseguro que me habló como un padre, pensando, claro, que yo no iba a aceptar. A mí me daba risa tanta delicadeza. Que si ganábamos nosotros iba a ascender un club demasiado díscolo, te juro que dijo díscolo, y eso no convenía a los sagrados intereses del deporte nacional. Que en cambio el Everton hacía dos años que ganaba el premio a la corrección deportiva y era justo que ascendiera otro escalón. En la duda, atenti, pensé para mi entretela. Entonces le dije el asunto es grave y el coso supo con quién trataba. Me miró que parecía una lupa y yo le aguanté a pie firme y le repetí que el asunto es grave. Ahí no tuvo más remedio que reírse y me hizo una bruta guiñada y que era una barbaridad que una inteligencia como yo trabajase a lo bestia en esa fábrica. Yo pensé te clavaste la foja y le hice una entradita sobre Urrutia y el Ente Autónomo. Después, para ponerlo nervioso, le dije que uno también tiene su condición social. Pero el hombre se dio cuenta que yo estaba blando y desembuchó las cifras. Graso error. Allí nomás le saqué sesenta. El reglamento era éste: todos sabían que yo era el hombre-gol, así que los pases vendrían a mí como un solo hombre. Yo tenía que eludir a dos o tres y tirar apenas desviado o pegar en la tierra y mandarme la parte de la bronca. El coso decía que nadie se iba a dar cuenta que yo corría pa los italianos. Dijo que también iban a tocar a Murias, porque era un tipo macanudo y no lo tomaba a mal. Le pregunté solapadamente si también Murias iba a entrar en Talleres y me contestó que no, que ese puesto era diametralmente mío. Pero después, en la cancha, lo de Murias fue una vergüenza. El pardo no disimuló ni medio; se tiraba como una mula y siempre lo dejaban en el suelo. A los veintiocho minutos ya lo habían expulsado porque en un escrimaye le dio al entreala de ellos un codazo en el hígado. Yo veía de lejos tirándose de palo a palo al meyado Valverde, que es de esos idiotas que rechazan muy pitucos cualquier oferta como la gente, y te juro por la vieja que es un amater de órdago, porque hasta la mujer, que es una milonguita, le mete cuernos en todo sector. Pero la cosa es que el meyado se rompía y se le tiraba a los pies nada menos que a Bademian, ese armenio con patada de burro que hace tres años casi mata de un tiro libre al golero del Cardona. Y pasa que te contagiás y sentís algo adentro y empezás a eludir y seguís haciendo dribles en la línea del córner como cualquier mandrake y no puede ser que con dos hombres de menos (porque al Tito también lo echaron, pero por bruto) nos perdiéramos el ascenso. Dos o tres veces me la dejé quitar pero ¿sabes? me daba un calor bárbaro porque el jalva que me marcaba era más malo que tomar agua sudando y los otros iban a pensar que yo había disminuido mi estándar de juego. Allí el entrenador me ordenó que jugara atrasado para ayudar a la defensa y yo pensé que eso me venía al trome porque jugando atrás ya no era el hombre-gol y no se notaría tanto si tiraba como la mona. Así y todo me mandé dos boleos que pasaron arañando el palo y estaba quedando bien con todos. Pero cuando me corrí y se la pasé al Ñato Silveira para que entrara él y ese tarado me la pasó de nuevo, a mí que estaba solo, no tuve más remedio que pegar en la tierra porque si no iba a ser muy bravo no meter el gol. Entonces, mientras yo hacía que me arreglaba los zapatos, el entrenador me gritó a lo Tittaruffo: “¿Qué tenés en la cabeza? ¿Moco?” Eso, te juro, me tocó aquí dentro, porque yo no tengo moco y si no pregúntale a don Amílcar, él siempre dijo que soy un puntero inteligente porque juego con la cabeza levantada. Entonces ya no vi más, se me subió la calabresa y le quise demostrar al coso ése que cuando quiero sé mover la guinda y me saqué de encima a cuatro o cinco y cuando estuve solo frente al golero le mandé un zapatillazo que te lo boliodire y el tipo quedó haciendo sapitos pero exclusivamente a cuatro patas. Miré hacia el entrenador y lo encontré sonriente como aviso de Rider y recién entonces me di cuenta que me había enterrado hasta el ovario Los otros me abrazaban y gritaban: “¡Pa los contras!”, y yo no quería dirigir la visual hacia donde estaba don Amílcar con el doctor Urrutia o sea justo en la banderita de mi córner, pero en seguida empezó a llegarme un kilo de putiadas, en la que reconocí el tono mezzosoprano del delegado y la ronquera con bitter de mi fuente de recursos. Allí el partido se volvió de trámite intenso porque entró la hinchada de ellos y le llenaron la cara de dedos a más de cuatro. A mí no me tocaron porque me reservaban de postre. Después quise recuperar puntos y pasé a colaborar con la defensa, pero no marcaba a nadie y me pasaban la globa entre las piernas como a cualquier gilberto. Pero el meyado estaba en su día y sacaba al córner tiros imposibles. Una vuelta se la chingué con efecto y todo, y ese bestia la bajó con una sola mano. Miré a don Amílcar y al delegado, a ver si se daban cuenta que contra el destino no se puede, pero don Amílcar ya no estaba y el doctor Urrutia seguía moviendo los labios como un bagre. Allí nomás terminó uno a cero y los muchachos me llevaron en andas porque había hecho el gol de la victoria y además iba a la cabeza en la tabla de los escores. Los periodistas escribieron que mi gol, ese magnífico puntillazo, había dado el más rotundo mentís a los infames rumores circulantes. Yo ni siquiera me di la ducha porque quería contarle a la vieja que ascendíamos a Intermedia. Así que salí todo sudado, con la camiseta que era un mar de lágrimas, en dirección al primer teléfono. Pero allí nomás me agarraron del brazo y por el movado de oro le di la cana a la bruta manaza de don Amílcar. Te juro que creía que me iba a felicitar por el triunfo, pero está clavado que esos tipos no saben perderla. Todo el partido me la paso chingándola y tirando desviado o sea hipotecando mis prestigios, y eso no vale nada. Después me viene el sarampión y hago un gol de apuro y eso está mal. Pero ¿y lo otro? Para mí había cumplido con los sesenta que le había sacado de anticipo, así que me hice el gallito y le pregunté con gran serenidad y altura si le había hablado al delegado sobre mi puesto en Talleres. El coso ni mosquió y casi sin mover los labios, porque estábamos entre la gente, me fue diciendo podrido, mamarracho, tramposo, andá a joder a Gardel, y otros apelativos que te omito por respeto a la enfermera que me cuida como una madre. Dimos vuelta una esquina y allí estaba el delegado. Yo como un caballero le pregunté por la señora, y el tipo, como si nada, me dijo en otro orden la misma sarta de piropos, adicionando los de pata sucia, maricón y carajito. Yo pensé la boca se te haga un lago, pero la primera torta me la dio el Piraña, aparecido de golpe y porrazo, como el ave fénix, y atrás de él reconocí al Gallego y al Chiche, todos manyaorejas de Urrutia, el cual en ningún momento se ensució las manos y sólo mordía una boquilla muy pituca, de ésas de contrabando. La segunda piña me la obsequió el Canilla, pero a partir de la tercera perdí el orden cronológico y me siguieron dando hasta las calandrias griegas. Cuando quise hacerme una composición de lugar, ya estaba medio muerto. Ahí me dejaron hecho una pulpa y con un solo ojo los vi alejarse por la sombra. Dios nos libre y se los guarde, pensé con cierta amargura y flor de gusto a sangre. Miré a diestro y siniestro en busca de S.O.S. pero aquello era el desierto de Zárate. Tuve que arrastrarme más o menos hasta el bar de Seoane, donde el rengo me acomodó en el camión y me trajo como un solo hombre al hospital. Y aquí me tenés. Te miro con este ojo, pero voy a ver si puedo abrir el otro. Difícil, dijo Cañete. La enfermera, que me trata como al rey Farú y que tiene, como ya lo habrás jalviado, su bruta plataforma electoral, dice que tengo para un semestre. Por ahora no está mal, porque ella me sube a upa para lavarme ciertas ocasiones y yo voy disfrutando con vistas al futuro. Pero la cosa va a ser después: el período de pases ya se acaba. Sintetizando, que estoy colgado. En la fábrica ya le dijeron a la vieja que ni sueñe que me vayan a esperar. Así que no tendré más remedio que bajar el cogote y apersonarme con ese chitrulo de Urrutia, a ver si me da el puesto en Talleres como me habían prometido.
Mario Benedetti

El victimismo


El victimista está continuamente quejándose y lamentándose de todo cuanto le acontece. No tiene reparo en detallar a todos sus desdichas y hace de esto su estilo de vida. Veamos cuáles con las características y actitudes más comunes de las personas victimistas y cómo debemos actuar ante ellas.

1. ¿Qué es el victimismo?

Podemos definir el victimismo como la tendencia de culpar a otros de los males que uno padece o como aquella necesidad que tienen algunas personas de sentirse víctima y buscar la compasión para obtener algún beneficio o llamar la atención de los demás.

Los victimistas son personas que van de mártires por la vida, sin que sus quejas correspondan con la realidad.

Utilizan con frecuencia expresiones del tipo: "siempre me sucede a mí", "qué mala suerte tengo", "no hay derecho", "otra vez igual", etc.

Parece que el mundo se confabula contra ellos y no pueden sino resignarse y esperar que los demás le den la razón.

2. Características del victimista

- Pretende llamar la atención. Busca protagonismo y quiere ser el centro de atención, transmitiendo pena y forzando la compasión de los demás, a través de lamentos y quejas. Al victimista le gusta mostrarse como una persona a quien le suceden muchas desgracias e injusticias.

- Exagera lo negativo. Cualquier acontecimiento negativo que le suceda, lo exagera hasta el punto de que en la mayoría de las ocasiones deforma la realidad, sobredimensionando lo negativo y llegando a perder la perspectiva real de las consecuencias de ese acontecimiento o hecho negativo.

- Suele pensar mal de los demás. Con frecuencia considera que están confabulando contra él. Cualquier mínima ofensa la exagera para mostrar que se siente discriminado con el fin de demostrar que están contra él.

- Desea sentirse protegido por quienes le rodean. Para lograrlo se muestra débil y desamparado, haciéndoles sentir mal si no consigue su apoyo y protección.

- Se puede convertir en un lastre para aquellas personas que tienen que soportar constantemente sus lamentos y desgracias.

- Hacen del sufrimiento su forma de vida, hasta el punto de que se llegan a convertirse en víctimas de sí mismos.

- Se presentan ante los demás como una víctima. Buscan dar pena, suscitar compasión y que todos reconozcan que es una persona perseguida por la mala suerte, tanto en el amor como en el trabajo o con la familia o los amigos.

- Suele atacar y criticar a quienes no le dan la razón o no son cómo él desearía que fuesen.

3. Actitudes victimistas

Algunas personas adoptan con frecuencia actitudes victimistas como medio para lograr algo de alguien. A través de su actitud sufridora y lastimera, el victimista consigue sensibilizar a la otra persona y conseguir de ella lo que se propone. Sacan provecho de esta actitud.

Ante una discusión o crítica, adquiere una actitud defensiva pues considera que la intención de su adversario es ir más allá de una simple discusión o desacuerdo. Considera que le está atacando y que van contra él.

No sabe asumir las críticas, se ofende y se enoja ante ellas y sólo ve mala intención, en quien se las hace o cuando tratan de hacerle una corrección.

Ante un fracaso suele justificar su actitud y culpar a quien le rodea de sus propios errores. Adopta el papel de víctima no reconociendo su parte de culpa y reclamando justicia como si fuese él quien ha sufrido las consecuencias de esa equivocación o error. Rechaza cualquier autocrítica y no asume ninguna responsabilidad.

Cuando no logra alcanzar su objetivo, se desespera, se lamenta y se queja enormemente. En lugar de luchar por cambiar las cosas, se regocija y exhibe sus desgracias, describiendo a todos sus desdichas.

Graffitis

FOTOS RARAS



Gente Trabajando

Somos un equipo

CUENTO: El Gran Palacio de la Mentira


Todos los duendes se dedicaban a construir dos palacios, el de la verdad y el de la mentira. Los ladrillos del palacio de la verdad se creaban cada vez que un niño decía una verdad, y los duendes de la verdad los utilizaban para hacer su castillo. Lo mismo ocurría en el otro palacio, donde los duendes de la mentira construían un palacio con los ladrillos que se creaban con cada nueva mentira. Ambos palacios eran impresionantes, los mejores del mundo, y los duendes competían duramente porque el suyo fuera el mejor.

Tanto, que los duendes de la mentira, mucho más tramposos y marrulleros, enviaron un grupo de duendes al mundo para conseguir que los niños dijeran más y más mentiras. Y como lo fueron consiguiendo, empezaron a tener muchos más ladrillos, y su palacio se fue haciendo más grande y espectacular. Pero un día, algo raro ocurrió en el palacio de la mentira: uno de los ladrillos se convirtió en una caja de papel. Poco después, otro ladrillo se convirtió en arena, y al rato otro más se hizo de cristal y se rompió. Y así, poco a poco, cada vez que se iban descubriendo las mentiras que habían creado aquellos ladrillos, éstos se transformaban y desaparecían, de modo que el palacio de la mentira se fue haciendo más y más débil, perdiendo más y más ladrillos, hasta que finalmente se desmoronó.

Y todos, incluidos los duendes mentirosos, comprendieron que no se pueden utilizar las mentiras para nada, porque nunca son lo que parecen y no se sabe en qué se convertirán.

Ingeniosa comparación para explicar por qué no puede hacerse nada utilizando la mentira, porque antes o después se descubre la verdad y todo se desmorona. ¡¡Aplicable también a los adultos!! :-)

BLANCO DE MIERDA。。。。。


Hola, permítanme presentarme... soy un negro habitante del conurbano bonaerense, aunque bien podría estar viviendo en alguna de las villas de la Capital Federal. Esa cuestión no importa. Le pedí a un amigo que escribiera esto ya que soy bastante bruto para escribir porque no terminé la escuela, ni me interesa hacerlo y por supuesto tampoco lo pienso hacer.

No he cumplido muchos años de vida pero ya tengo 5 pendejos, por los cuales, gracias a usted, cobro $ 1200 en concepto de Asignación Universal por hijo.

A eso hay que sumarle los $ 1.000 que cobro por un Plan Argentina Trabaja, más los $ 150 de mi mujer por un Plan Trabajar que se multiplica por 3 ya que vivo con mis suegros que tienen otros 2 planes iguales. Lo que suma en total $ 2.650 mensuales que ingresan a mi hogar.

Todo eso me viene absolutamente gratis, ya que ninguno trabaja y lo cobro alegremente en los cajeros automáticos con la tarjeta sin más trámite.

¿La casa?... Me la regaló el Estado o la tomé da igual..... A eso hay que sumarle alguna changuita que me hago cuando el puntero peronista me convoca y voy a vociferar a la vía pública la marcha peronista en apoyo a Cristina, blandiendo un palo o un fierro, amenazadoramente. Muchas veces nos tapamos la cara con pañuelos o pasamontañas, y eso nos hace sentir más fuerte y seguros.

Choripan, Coca Cola y si la llevo a la patrona, cobro doble.

Desde ya que de trabajar, nada. No..., no trabajo. ¿Para qué? si con eso me alcanza y sobra...?

No pago ningún impuesto, me subsidian la electricidad y el gas, me dan bolsones de comida, calzo zapatillas Adidas de $ 350, veo Direct TV o estoy enganchado de Cablevisión y mi celular es de última generación. Eso me da mucho tiempo de ocio que aprovecho para ir a hacer estragos a la cancha, romperle la cabeza a un antagonista o a un policía (。。。 cómo odio a la poli...!!!), ponerme en pedo, y mostrar mis ostentosos tatuajes.

Me gusta romper los trenes, las plazas, las bolsas de basura y hacer pintadas en algún edificio público. El concepto de cuidado del espacio público no forma parte de mi cultura.

En la heladera tengo un buen surtido de vinos y cervezas. En una cajita guardo el paco y la merca.

De mi pared cuelga un póster del Che Guevara. No sé muy bien quién es, ni lo que hizo este barbudo pero yo lo admiro porque me siento parte y protagonista de algo. Además Maradona lo tiene tatuado en un brazo !!... Debe ser otro ídolo !!

De la alimentación de mis vástagos, se ocupa la escuela pública y si alguna maestra se atreve a querer disciplinarlos, allá estaré yo para pegarle una patada en el culo .... ¿Quién se cree que es...?

A veces los llevo a las marchas para que vayan absorbiendo la cultura piquetera y los uso como escudos humanos si los ratis se ponen pesados.

Mi vida transcurre entre cogidas con mi jermu, alguna compañera de las marchas, o cualquier puta de Constitución.

A veces me pega mal la merca y salgo a hacer algún hecho... entiéndase, a afanar. Prefiero como víctimas los pendejos que salen de la escuela o los jubilados, porque esos no saben defenderse. Es fácil.

Si se me da por trabajar, lo hago sólo por unos días y nunca trabajo los lunes. Es San Perón. El tema es que no puedo trabajar en blanco (legal) porque pierdo los planes sociales y eso es mala palabra para mí.

Las jodas comienzan los viernes, saco mis potentes baffles, hago sonar pibes Chorros o al Polaco y comienzo a intoxicarme. Asado todos los fines de semana y dada la resaca, los lunes duermo hasta tarde.

Si existe algo que me perjudica o no me gusta, salgo con los compañeros a cortar calles, vías y siempre tengo un arsenal de piedras para repartir a quien le moleste.

Me río de los imbéciles que trabajan y pagan sus impuestos porque gracias a ellos yo puedo seguir adelante con mi cómoda vida.

El Estado me garantiza libertad de acción y si caigo a la Tumba (prisión) por algún motivo, sé que las benignas leyes y los derechos humanos, me amparan. Además siempre hay algún juez amigo del puntero del barrio que me hace liberar al toque.

Este sistema es un paraíso para mí y siempre los peronistas tendrán mi voto. Y como cada día somos más, gracias a que no hacemos otra cosa que darle a las negras, nos seguimos multiplicando, por lo que los peronistas seguirán gobernando. Y si por casualidad llegaran a caer, me encargaré por todos los medios de sostenerlos en el poder.

¿Qué me importa?...! Además ese Belgrano (creo que se llamaba así, era rubio y tenía ojos azules. 。。。 Qué asco...!!!

Me importa lo mismo que me importas vos. Ni hablar si sos blanco. Si sos blanco, te odio más, como dice el maestro D'Elía... Por eso, cada vez que me mires de soslayo y arrugues la nariz, cada vez que una negra embarazada esté a punto de parir, cada vez que te corten una calle o una vía, o te rompan la vereda, te ensucien, te pinten la casa, no te dejen dormir con la música, te afanen, te pisen, te escupan, tenes que recordar que yo existo gracias a vos y a tus impuestos...

。。。 BLANCO DE MIERDA...!!!

La fábula del erizo


Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.

Los erizos dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.

Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro.

De esa forma pudieron sobrevivir.

Moraleja de la historia

La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos del otro y a admirar sus cualidades.

Aprender a dar las gracias

AGRADECER - AMAR - REPARAR

Acaso se trate de los verbos más poderosos en la construcción , el mantenimiento y el enrequecimiento de las relaciones humanas en todos sus niveles, desde los más íntimos y privados hasta los más públicos y sociales.

Son tres verbos cuyo aprendizaje requiere responsabilidad, sensibilidad, humildad, empatía y compromiso.

Sergio Sinay

OPTIMISMO Y PESIMISMO

La principal diferencia entre el optimismo y el pesimismo descansa en el concepto de la memoria. El pesimista recuerda con toda claridadlos daños y fracasos del ayer, más no puede evocar las abundantes posibilidades de un mañana nuevo. En cambio, el optimista ya tiene grabado en la memoria un futuro lleno de esperanza.

Charles Jinks