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miércoles, 15 de diciembre de 2010

Lee atentamente la siguiente noticia: LA SOJA

La soja, es una especie de origen asiático; muchos autores coinciden en que podría ser nativa del norte y centro de China. Hacia el año 3000 a. C., los chinos ya consideraban a la soja como una de las cinco semillas sagradas, puesto que se trata de unos de los alimentos fuertes de los pueblos del oriente.

De China se diseminó a Corea y Japón en distintas épocas (200 AC, el siglo III AC y los siglos VI y VIII). Asimismo, de China paso a Indonesia y Polinesia. A través de las Islas Molucas llegó a Indostán, Ceilán (hoy Sri Lanka), Palestina y África del Norte. Aunque los europeos se enteraron de la existencia de la soja en 1712, las primeras semillas cultivadas Europa provenían de China y su siembra se realizó en el “Jardin des Plantes” de París en 1740.

Para el final del siglo XIX, el cultivo de soja por Europa no tuvo mucho éxito, probablemente por problemas de manejo y pobres condiciones climáticas. Esto determinó que su producción estuviera localizada sólo en su zona de origen hasta después de la guerra chino-japonesa.

En 1765 se introdujo en América (Georgia, EE.UU.) desde China. Posteriormente en 1851 pasó a Illinois (EE.UU.), desde donde se multiplicó y diseminó. Sin embargo, no fue hasta después de 1940 cuando se produce la gran expansión del cultivo en ese país, convirtiéndose en el mayor productor de soja a nivel mundial a partir de 1954.

En Brasil fue introducida en 1882, pero su difusión se inició a principios del siglo XX y la producción comercial comenzó también en la década del 40, constituyéndose en la actualidad en el segundo productor mundial de grano de soja.

Cuando analizamos el ranking de los principales productores a nivel mundial, Estados Unidos, Brasil, Argentina e India son los países que lideran dicha producción en la actualidad.

En Argentina se realizaron distintos intentos para promover este cultivo, tanto a través de la actividad oficial como privada, aunque esta última desempeñó un papel fundamental en la implantación definitiva del cultivo.

Las primeras plantaciones de soja en el país de hicieron en 1862, pero no encontraron eco en el campo argentino de aquellos años. En 1909 se comenzó a ensayar en distintas escuelas agrícolas y entre 1910 y 1920 se realizaron ensayos en la Estación Experimental Agronómica de Córdoba. En 1925, el Ministro de Agricultura Le Bretón introdujo semillas de soja desde Europa y trató de difundir su cultivo. También a comienzos del siglo XX, la Estación Experimental Agrícola Obispo Colombres de Tucumán (EEAOC) comenzó con la experimentación de este cultivo. Aunque en 1934 se ensayó en grupo de variedades, recién en 1965 se intensificaron los trabajos de investigación sobre el tema.

Un emprendimiento importante que dio comienzo a la investigación cada vez más intensa sobre este cultivo fue la fundación de una filial llamada Agrosoja SRL, en 1956, de la Empresa privada Brandt Laboratorios SA, quien al mismo tiempo realizó un convenio de investigación agrícola con el organismo oficial específico (Dirección General de investigaciones Agrícola). Como consecuencia del esfuerzo dedicado a la investigación, conocimiento y promoción del cultivo, la Argentina pudo exportar grano de soja por primera vez en 1962 con destino a Hamburgo. Durante estas primeras etapas de difusión del cultivo se destaca como pionera la industria aceitera argentina.

Otro aporte importante fue la clasificación de tipos agroclimáticos para el cultivo de esta oleaginosa, que permitió avanzar en el conocimiento sobre la aptitud territorial para el cultivo de esta especie.

En el año 1961 comenzaron los primeros ensayos de rendimiento, prácticas de manejo y cosecha mecánica de la soja, en la Estación Experimental Agropecuaria Salta.

Además del avance en cuanto a lo técnico, es importante mencionar algunos de los hechos que contribuyeron a la expansión de este cultivo:

● En 1971, la soja entra a formar parte del grupo de especies fiscalizadas por el Ministerio de Agricultura y Ganadería. Esta categorización permitió el desarrollo de numerosos ensayos de campo tendientes a mejorar la calidad industrial del grano, la resistencia a enfermedades y la productividad y el manejo del cultivo en general.

● En 1972, el poder ejecutivo la declara de interés nacional.

La década del 70 marcó el despegue del cultivo en el país, debido a que comienzan a superarse de manera ininterrumpida los rendimientos de campañas sucesivas, así como también la superficie sembrada. Como consecuencia de este fenómeno se produce el auge exportador del complejo de soja.

Entre los años 1977/1997 se presentó una etapa de creciente y sostenido desarrollo, favorecido por el aumento de la superficie cultivada, incorporación paulatina de tecnologías apropiadas (cultivares adaptados a cada ambiente particular, manejo cultural, mayor conocimiento de la fisiología del cultivo, manejo de plagas, etc.) que se obtuvieron como resultado de una constante investigación y transferencia de resultados por parte del sector investigador.

● Otro evento importantísimo que ayudó a definir el establecimiento del cultivo de soja fue la aprobación nuestro país de la producción comercial de soja transgénica resistente a un herbicida, en 1996, y el desarrollo de nuevas técnicas de manejo de los cultivos, tal como la siembra directa. Estos acontecimientos fueron el motor de la expansión de la frontera agrícola, la que puede llamarse como la última “agriculturización” del campo agentino.

Santa Fe ocupa un lugar muy importante en la economía nacional. El mayor desarrollo económico, por sus actividades agropecuarias e industriales, se localiza en los departamentos centro-sur de la provincia, que se encuentran dentro de la pampa húmeda. La conquista y colonización de esta región se realizó a través de sus ríos. Así se fundaron Santa Fe por el norte y Buenos Aires por el sur. En esta zona altamente favorecida por el clima templado y la cercanía de fuentes de agua importantes, se fueron estableciendo las ciudades más populosas junto al poblamiento surgió, entonces, la explotación del suelo fértil para la producción de cereales y carnes; como consecuencia, la formación de grupos industriales transformadores de los productos del agro con miras al consumo interno y externo. Si se suma a esta provincia las de Buenos Aires y Córdoba, juntas concentran el 65 % de la población argentina y proporcionan casi el 60% de los productos de origen agropecuario y más del 85 % de los del sector industrial.

La provincia contiene el 21 % del área sembrada en la Argentina, es la primera productora de cereales y la segunda en cuanto a la extracción de semillas oleaginosas, esto es, destinadas a producir aceite comestible y sus derivados. La producción de cereales abarca trigo, maíz y sorgo; la de oleaginosas comprende lino, girasol y soja. Además se practica la horticultura y la fruticultura. En el norte, más cálido, se cultiva el algodón. No obstante, el grano que ha tenido mayor expansión en los últimos años ha sido la soja.

En relación a esta oleaginosa, el rendimiento por hectárea conseguido en los últimos años supera al de los Estados Unidos o Brasil, grandes productores tradicionales, con una producción de 5.500.000 toneladas, se trata de un esfuerzo destinado a la exportación, que permitió la construcción de puertos privados especializados al norte de Rosario. De esta manera, Santa Fe se convirtió en la primera productora de soja del país y la segunda de trigo. En la región maicera por excelencia (el sur), durante los últimos quince años se produjeron cambios en los sistemas de producción. Hubo un desplazamiento de la actividad ganadera por la agrícola. En diversas regiones comenzó a cultivarse con mucha fuerza la soja. También los campos destinados a la agricultura y la ganadería alternativamente, se volcaron a los cultivos de maíz, trigo y girasol. Pero de esta forma los suelos iban perdiendo su fertilidad; todo lo contrario ocurre con la soja, que después de su cosecha deja los campos fertilizados, con un gran aporte de nitrógeno, sustancia muy necesaria para el posterior desarrollo de los vegetales. Debido a esto cada vez más agricultores optan por cultivar esta leguminosa.

COTIZACION INTERNACIONAL

Los precios de los aceites vegetales mostraron en los últimos años una tendencia cambiante. Durante 1998, el aceite de soja promediaba los 600 dólares por tonelada. En los años siguientes se produjo un incremento en la oferta de mundial de aceites. Los factores que originaron esta situación fueron por un lado la política de subsidios al agro mediante precios sostén, aplicada por EEUU, que alienta su producción independientemente de los precios internacionales. A este hecho se le sumó una gran producción de aceite de palma, sustituto del aceite de soja, en países como Indonesia y Malasia.

En consonancia con la sobreoferta generada, los precios mostraron una fuerte caída llegando a pagarse 300 US$/ton. Por el aceite de soja.

A partir de 2001, la producción de aceites vegetales tuvo una reducción en la tasa de crecimiento. Una de las principales causas de la merma prevista es la baja productividad proyectada para las plantaciones de palma. La replantación de árboles en Malasia, que deben madurar para entrar en explotación, así como las dificultades económicas para la renovación de plantaciones en Indonesia, hacen que el crecimiento de la producción mundial sea el más bajo en los últimos años.

A esta situación se suman las desfavorables condiciones climáticas que afectan a los Estados Unidos, el principal productor de soja, que provocarían una importante disminución en su producción.

La relación stock/consumo se ubicó en uno de los niveles más bajo de los últimos años y llevó a un nuevo repunte en el nivel general de precios en el mercado mundial de aceites vegetales.

El escenario que rodea el comercio de oleaginosas está dificultado por numerosas barreras impuestas por países compradores. Asimismo la aplicación de políticas de subsidios por parte de los países productores distorsiona la oferta del producto así como sus precios.

Pese a esto, el complejo oleaginoso argentino ha demostrado tener excelentes posibilidades de continuar siendo el mayor generador de divisas del país





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