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martes, 6 de marzo de 2012

Fantosmia: alucinación olfativa

Percibir olores inexistentes puede ser una señal de alerta que le avisa de un posible tumor cerebral
Está usted delante del océano, recibiendo de frente la brisa marina. No hay nadie en kilómetros a la redonda, sin embargo, de repente percibe un fuerte olor del cual no puede ubicar la procedencia. No se trata de una broma de su sentido del olfato, ni de un fenómeno paranormal, tal vez fue víctima de un trastorno olfativo conocido como fantosmia (olores fantasmas), que efectivamente le hizo percibir con toda claridad un aroma donde no existe.

La fantosmia, también conocida como alucinación olfativa, puede ser un síntoma de alarma que le avisa de un posible tumor cerebral, por lo cual es recomendable que quienes la padecen acudan a realizarse un chequeo con el neurólogo, pues la fantosmia es también un indicador de epilepsia.

Las personas con trastornos del olfato pueden sufrir también una pérdida parcial en su capacidad olfativa o cambios en la percepción de los olores. En el primer caso, llamado hiposmia, algunos individuos ven reducida su capacidad para detectar aromas, en tanto que aquellos que no pueden percibirlos en absoluto padecen anosmia.

Tocante a los cambios en la percepción de los olores, conocida como parosmia, algunas personas notan que los aromas familiares se distorsionan, o que el olor de algo que por lo general resulta agradable se transforma en algo maloliente.

Así, por ejemplo, el aroma que desprende un ramo de rosas frescas puede ser percibido por quienes padecen parosmia como el olor que emana de alimentos en estado de descomposición. En una forma particular de parosmia, conocida como cacosmia, las personas perciben un olor de materias fecales donde no existe una fuente que lo justifique.

Como todos nuestros sentidos, el del olfato desempeña un papel importante en la vida de las personas. A menudo es la primera señal que nos alerta sobre el humo de un incendio, el olor de una fuga de gas o de la presencia de productos químicos peligrosos en el ambiente.

Quizás lo más importante es que nuestros quimiosensores, aquellos que se encargan de descifrar los olores, también son a veces los que dan la primera señal sobre problemas graves en la salud. La obesidad, diabetes, hipertensión, malnutrición, el mal de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer, la esclerosis múltiple y la psicosis de Korsakoff están todas acompañadas de problemas quimiosensoriales, como trastornos del olfato.

De acuerdo con Dimitri Z. Pitovski, director del Centro de Estudio de Olores y Sabores del Centro Médico de la Universidad de Wake Forest, en Estados Unidos, el fenómeno de la fantosmia puede ser momentáneo o perdurar por horas, días o incluso más tiempo, pues uno de sus pacientes, dice, lo padeció por más de dos décadas.

El problema, según Pitovski, no proviene de la simple persistencia de moléculas de olor en el olfato del paciente. La mayoría de las veces es causado por daños en las regiones nerviosas encargadas de decodificar los aromas o por infecciones virales, aunque también puede deberse a problemas relacionados con la glándula tiroides, la ingesta de drogas o la exposición a químicos tóxicos.

(Con información de Science Times, Nature y Scientific American).

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