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martes, 8 de junio de 2010

Historia del reloj de cuco ( cu-cu )

Si hay algo que todos asociamos directamente con Suiza y el Tirol es sin duda alguna el reloj de cuco. Pero curiosamente ése algo tan representativo No fue inventado aquí.


La verdad es que aunque la mayor parte de ellos siguen fabricándose de modo artesanal igual que antaño en plena Selva Negra alemana, todavía sigue sin saberse su verdadero origen, o quién lo inventó.

Respecto a su procedencia existen dos relatos escritos por los dos primeros cronistas de la historia relojera de la Selva Negra que proporcionan datos contradictorios acerca de su origen:

El primero es del Padre Franz Steyrer, que en 1796 en su "Geshichte der Schwarzwälder Uhrmacherkunst" , describe un encuentro entre dos vendedores de relojes de Furtwangen (Selva Negra), los cuales mientras viajaban conocieron a otro comerciante de Bohemia que vendía relojes de cuco de madera . Los dos artesanos de Furtwangen se entusiasmaron tanto al verlo que compraron uno. Al traerlo a casa lo imitaron y mostraron el resultado a otros comerciantes de relojes de la Selva Negra.

Ellos dos, de nombre : Michael Dilger y Matthäus Hummel , son considerados los primeros en hacer relojes cucú basados en esos modelos.

La segunda versión viene relatada por otro sacerdote, Markus Fidelis Jäck, en un pasaje de su informe (1810) donde comenta lo siguiente; “El reloj de cuco fue inventado en 1730 por un maestro-relojero (Franz Anton Ketterer) de Schönwald (Selva Negra). Este artesano adornó el reloj con un pájaro móvil que anunciaba la hora con el canto del cuco. El maestro-relojero sacó la idea de cómo hacer el sonido del cuco de los fuelles de un órgano de iglesia”.

Y aunque ésta leyenda asegura que el reloj cucú fue inventado por un relojero de la Selva Negra en 1730 , no es cierto . Parece ser que el reloj de cuco es todavía mucho más antiguo que la industria relojera de la Selva Negra.

Ya en 1629, muchas décadas antes de que se hicieran los primeros, un noble de la ciudad de Augsburgo, Philipp Hainhofer (1578–1647), había descrito un reloj cucú. El reloj pertenecía al Príncipe August Von Sachsen (1553-1586).

Pero aún con todo, parece que la existencia de relojes medievales en algunas ciudades de Europa, en las que existían gallos autómatas, podría haber inspirado la invención del canto del cuco, al derivar el canto del gallo en el del cuco, que era más fácil de reproducir.

Sin embargo, no será hasta 1669, cuando Domenico Martinelli, en su manual sobre los principios básicos del funcionamiento de los relojes Horologi Elementari, sugiera utilizar el canto del cuco para anunciar las horas.

Dicho y hecho, el pájaro autómata inventado por Michel Dilger se unió al sonido “cu-cu”, inventado por Franz Antón Ketterer hacia 1730, el sonido se producía gracias a dos tubos de diferente longitud; con sendos fuelles se introducía aire en ellos, produciendo así los 2 tonos característicos del canto del cuclillo .

Y si bien la idea de colocar un cuco autómata en un reloj no se originó en la Selva Negra es preciso recalcar que el reloj cucú, tal como lo conocemos hoy, sí proviene de esta región localizada en el suroeste de Alemania cuya tradición artesanal en la fabricación de relojes se inició a finales del siglo XVII.

Y aunque a lo largo del tiempo el mecanismo del cuco ha permanecido básicamente inalterado, su apariencia sí ha ido cambiando a medida que el diseño y las maquinarias de los relojes evolucionaban.

El reloj de cuco es un tipo de reloj de pared provisto generalmente de péndulo y gong, que se caracteriza por tener una abertura por la cual cada hora y media hora sale un pájaro autómata que canta una melodía que suena como Cu-cú y que a veces llevan incorporada una cajita de música.

En un principio muchos relojes cucú se hacían en el estilo típico de la Selva Negra, el cual presenta un panel de madera cuadrado y semicírculo en la parte superior donde estaba situada la puerta por la que salía el pájaro, y que recibía su energía de las piedras que colgaban a modo de pesas . Generalmente se decoraban con flores y otros elementos decorativos pintados a mano. Este estilo, conocido bajo el nombre de “Schilduhr ” (imagen a la izda) fue el predominante entre finales del siglo XVIII y la primera mitad del XIX.

Fué Friedrich Eisenlohr (1805-1854), arquitecto responsable del diseño y construcción de las estaciones, casas de los guardas, marquesinas, etc., a lo largo de la primera línea de ferrocarril del Valle del Rhin) quien presentó el diseño más trascendental.

Consistía en una caja cuadrada rematada con un triángulo isósceles, lo que le daba el aspecto de una casa con tejado. Se inspiró en la fachada de las residencias de los jefes de tren, que él mismo había erigido, añadiéndole un dial o esfera. Su "Reloj de pared decorado con parras", se convirtió en el prototipo de los relojes de cuco de hoy en día, que conocidos bajo el nombre de “tradicional” presentan en madera hojas de parra talladas, aves y otros animales.

No sería hasta 1860, que el estilo Bahnhäusle evolucionase hacia el conocido como "Jagdstück" (Pieza de caza), un reloj cucú con hojas de roble talladas en madera y motivos relacionados con la cacería. Y cuyo diseño final alcanzó la madurez en 1862 cuando el prestigioso relojero Johann Baptist Beha, empezó a utilizar en sus relojes agujas talladas en hueso y pesas metálicas con forma de piña de abeto.

Es sin duda conmovedor pensar cómo algo surgido de un modo tan sencillo y artesanal ha podido atravesar fronteras a lo largo y ancho del mundo hasta convertirse en el sello inconfundible de una comarca.
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