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Departamento GRAL. LOPEZ

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miércoles, 21 de julio de 2010

QUINCE RECOMENDACIONES PARA GANAR UN MUNDIAL

(Nota publicada en Revista Noticias del 17 de julio de 2010)

Aunque pocos lo saben, soy licenciado en altos rendimientos deportivos, me he desempeñado entrenando equipos profesionales (de voleibol) durante veinte años en Argentina, Italia y España, he sido profesor del Instituto Nacional de Educación Física y del de Deportes y de la licenciatura de la Secretaría de Deportes y el Comité Olímpico Argentino, del que he sido abanderado en mi graduación. Visto y considerando que la sucesión del cargo de entrenador de la selección nacional de fútbol está abierta y que el aprendizaje a cargo de los errores es una gran virtud (acaso la única posible), me permito hacer estas quince recomendaciones para ganar un mundial a Maradona, o a su sucesor.

1) Forme un cuerpo técnico y no un grupo de gomías incapaces de criticarlo aún cuando es evidente que le erró. Contrate un preparador físico, de manera que no se le rompan los dos jugadores más ancianos por fatiga muscular en los primeros dos partidos y para que el equipo no vuele en ellos y se desinfle en los demás.

2) No deje en casa a la mitad del equipo. Si lo hace, es probable que termine explicando por qué llevó al cinco de Sacachispas y no al del Manchester United. Y sea despiadado. No porte equipaje innecesario ni pague deudas con pasajes. Todo recurso es escaso, y los 23 jugadores de que dispone, aún más.

3) El tiempo de entrenamiento es, también, escaso. Olvide el loco y el siete contra siete y concéntrese en la adaptación a esa pelota endiablada y en el once contra once. Prepare un equipo base y una variante. No hay tiempo para más. Ponga a sus jugadores a hacer lo que saben y no quiera explicarle cómo se juega a quien ya sabe. Si tiene que hacerlo, es porque eligió mal.

4) Evite que se le parta el vestuario en medio del campeonato. Si el día que gana un partido decisivo sus principales referentes salen en primer plano en el banco con cara de pocos amigos aunque el equipo vaya goleando, se quejan cuando son substituidos, declaran que jugaron mal porque los pusieron en funciones que no conocen, le niegan el abrazo al final y usted mismo llega malhumorado a la conferencia de prensa a pesar de que le dieron un gol en off-side, entonces es probable que su equipo se desmorone ante el primer revés de la suerte, que nunca faltará.

5) Vaya de menor a mayor. Si pierde el primer partido siempre puede rehacerse. Si en cambio organiza la preparación y la táctica para avanzar de entrada goleando a los más débiles creará expectativas difíciles de ser soportadas. Lo que sirve para pasar la primera ronda casi nunca sirve para ganar un Mundial.

6) Arme el equipo de atrás para adelante. Los campeonatos por eliminación directa no consagran al mejor equipo sino al más regular. Y es la defensa y la recuperación de la pelota –y no los grandes goleadores- los que confieren continuidad. Golear un partido y jugar mal el siguiente es un negocio que lo deja afuera. Ganar siempre por un gol es el mejor método para llegar a la final.

7) Elija una de sus debilidades y evite las demás. Usted puede tener un mediocampo con poco filtro, o dos laterales improvisados, o dos centrales lentos, pero no todo eso junto. De lo contrario le harán cuatro goles a la primera oportunidad.

8) Conozca su punto fuerte y úselo, pero no abuse de él. Si tiene muchos buenos delanteros será oportuno que elija los cuatro mejores y use el resto de los 23 puestos para reforzar el centrocampo y la defensa, que suelen correr más y cargarse de lesiones y amarillas. Si estos sectores son débiles y tienen pocas variantes, los atacantes deberán hacer su trabajo, bajando a buscar la pelota que no les llega porque ninguno de la defensa sospecha que es redonda y los carrileros faltaron sin avisar. Así, en los partidos que cuentan sus delanteros llegarán frente al arco cansados y tendrán poca capacidad de anotar, y usted perderá su punto fuerte cuando más lo necesita.

9) No opine de lo que no debe. Árbitros, periodistas críticos, equipos rivales y viejas glorias del fútbol deben ser excluidos de su agenda mediática hasta la próxima vez. No diga LTA ni SCH. Hable de los valores de su equipo y de lo que tienen para ir adelante y calle lo demás. El rencor es siempre mal consejero, y su equipo está ahí para darle una alegría la gente y no para que usted lo consagre a sus venganzas personales.

10) Acepte la crítica y escuche a sus críticos. Sus palabras son más valiosas que las de sus amigotes. Y no sea paranoico: aún quienes usted no les gusta para nada quieren que gane el equipo nacional. Reflexione: ni la selección es la patria ni usted es la selección. Piense: un entrenador tiene dos orejas y una sola lengua. Reserve su capacidad comunicativa para sus charlas con los jugadores. La va a necesitar.

11) Declare la guerra a las excusas y exíjale a su equipo que haga lo mismo. Todos los grandes jugadores llegan agotados a un Mundial. Si algunos vuelan al séptimo partido y los suyos caminan desde el tercero, que el PF declare que a fulanito lo entregaron fundido no lo va a ayudar.

12) Tenga en claro cuáles son los enemigos principales y prepare esquemas que sirvan para ganarles a ellos y no a rivales menores. No cambie el sistema táctico dos veces por mes, y mucho menos lo haga de acuerdo a lo que sucede en las prácticas. El fútbol es uno de los pocos deportes en que el entrenamiento es menos intenso que los partidos. Por el temor de sus compañeros a lesionarlos, los delanteros suelen entregar prestaciones en los entrenamientos que no logran mantener en los encuentros oficiales. El fútbol ya tiene demasiados imprevistos e improvisaciones. No agregue una más.

13) Prepárese para el cargo entrenando equipos menores o de clubes, y ganando algún campeonato, de ser posible. Ser jugador no es lo mismo que ser entrenador; y si bien las excepciones existen, es raro que quien desempeña una tarea desde hace poco no cometa errores por inexperiencia. Es mucho mejor para todos, usted incluido, si no la desarrolla en un campeonato mundial.

14) Trate de no perder seis a cero en las eliminatorias. La gente y sus propios jugadores tenderán a pensar que si su equipo da pena con quien no se ha clasificado también fracasará cuando le toque jugar con el campeón mundial. Y no cite jugadores de a cien. Sospecharán que no sabe qué hacer. Llegar a las instancias decisivas con su liderazgo erosionado lo obligará a tomar decisiones contrarias a sus convicciones y a las necesidades. Poco de bueno se puede hacer desde ese lugar.

15) Distinga los errores inevitables de los innecesarios. Y aprenda de las lecciones. Los grandes llegan a grandes después de haberse equivocado y de haber examinado con atención cada equivocación y cambiado de conducta, en vez de echarle la culpa a los demás. Y sepa que las derrotas forman parte del camino a la victoria; pero su glorificación, no.

Estimado amigo (cualquiera sea su nombre): seguir estos banales consejos no le garantizará la gloria, pero cualquiera sea la suerte que le tenga preparada el destino podrá usted sentir que ha hecho lo mejor que ha podido y dormir -en Olivos o en Devoto- en buena y santa paz.

Sinceramente suyo
Prof. Fernando A. Iglesias

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