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lunes, 10 de febrero de 2014

EL ERROR DE UN HIJO




- Mi padre fue un irresponsable, todo lo tengo gracias a mi madre -
Decía Pedro mientras su rostro denotaba decepción y rabia.

Su padre había caído durante su vida en muchos errores, aquellos que traen la vida misma, quizás alguna infidelidad, alguna mala borrachera, o la falta de ver más allá de su profesión y otras en las que muchos papás han caído alguna vez.

Pedro seguía quejándose, bajó de su automóvil rojo del año y se fue a sentar a la banca del parque donde se había estacionado.

Un anciano con barba blanca y crecida, se acomodó a su lado y alabó su auto:

- Bonito auto hijo, rojo el color del éxito -
- Es un Yaris abuelo – contestó Pedro.

Y nuevamente comenzó ha hablar solo:

- Todo sería más fácil si mi padre hubiese sido más emprendedor, yo ya tendría otra base para iniciar algo mejor que esta pequeña empresa, la suerte que tuvieron mis amigos no la tuve yo -

El abuelo no pudo evitar escuchar, y cruzándose las piernas le preguntó a Pedro:

- Hijo, veo que está renegando de tu padre -
- Si abuelo, no es como yo, no fue emprendedor, responsable, no me ha dejado nada y ahora de viejo sigue igual – replicó Pedro.

- Dime hijo ¿tu eres profesional no?
- Si abuelo soy ingeniero industrial -
- ¿Trabajaste y estudiaste?, ¿tu padre no vivió contigo?
- Abuelo, mis padres pagaron mis estudios y siempre estuvieron juntos, hemos vivido en familia siempre, a pesar de todo-

El abuelo entre cerró los ojos y le dijo:

- Entonces hijo por que te quejas, tu padre te regaló tu profesión, ha vivido contigo, te ha engreído, supongo que te ha comprado lo mejor que ha podido, por ello tienes buenos gustos en la ropa y en tu automóvil, el ser humano vive de costumbres, eres un joven exigente y ansioso.

- ¿Eres papá?, pregunta el anciano.

- No aun no, soy soltero- contesta Pedro con la cara rojiza, por el sol y por la caída de su muro de quejas, con las reflexiones del abuelo.

- Es eso hijo, no sabes lo que es ser padre, no sabes como se sufre para poder darle todo lo que necesitan a tus hijos, no es fácil, no todos tenemos las mismas oportunidades, pero hay que luchar, tu padre al igual que yo ha luchado toda una vida, para poder salir adelante, a pesar de sus errores a pesar de su poca visión, ha nadado tanto en la vida, en este océano de tiburones implacables ha logrado un hijo ingeniero y creo que sentiría ahogarse en la orilla de la playa ya en el atardecer de sus días si te hubiese escuchado hablar -

El abuelo miraba al cielo mientras seguía hablando, sus ojos humedecían por momentos y se llenaban de fuego otros instantes,

- Yo tengo 6 hijos, uno ya falleció, todos son profesionales, siempre me he preguntado si fui un gran padre o no, pero creo que no les corresponde a ellos contestarme, uno de mis hijos lo tuve fuera del matrimonio y él es quien vela por mi ahora, pues su madre tiene otra familia y mi esposa a quien amé tanto a pesar de los errores que mencionas, falleció hace un año, tampoco contesto la pregunta que si mis hijos son buenos conmigo o no, creo que cumplí mi labor, ahora si son buenos o malos, se contestarán ellos, ojalá no lo haga alguno de sus hijos -

Pedro se quedó callado, mirando la pileta del parque donde se había posado una paloma a beber agua, no le contestó al abuelo, no solo por no querer polemizar con un anciano, si no también por que las palabras experimentadas de ese hombre, habían doblegado el ímpetu de su razonamiento.

- Hijo el ser humano es imperfecto, no somos máquinas y recuerda cada acto que realizamos hoy es el desenlace de muchas vivencias dejadas atrás, ningún acto es esporádico, todo tiene su causa y como tu sabrás también su efecto, deja de presionarte, cuanto hace que no te sientes libre, liberado, si es mucho tiempo, estás perdiendo la oportunidad de ser feliz -

Pedro seguía pensando, se le caen las llaves del auto y dice:

-Bien abuelo, voy ha meditar en lo que me dijo -

Cuando se escucha una voz a lo lejos:

- Viejoooo -
- ah es Leonardo mi hijo – dice el abuelo
- estamos recuperando el tiempo perdido- , mientras se aleja, toma los brazos de Leonardo y se marcha

Pedro los mira, agarra el celular y busca en la agenda “viejo”, marca; – Viejito, quiero hablar con usted -

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