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Departamento GRAL. LOPEZ

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jueves, 31 de marzo de 2011

¿Qué debe controlar el Gobierno? Los Precios

En el Ser humano descansa toda la nobleza de los Derechos Humanos, su dignidad es la moneda más completa, invencible y por siempre suficiente.

La dignidad humana es la moneda universal que paga todas las necesidades, pero la necesidad es el punto débil de los seres humanos.

Durante milenios hemos aplicado una dinámica social y económica para la satisfacción de la necesidad humana. Hasta ahora la hemos basado en COMPRAR y VENDER. Esto implica fundamentalmente lidiar con los precios.

Definamos en primer lugar la moneda oficial como el dinero tal como lo conocemos hoy, en papel y monedas.

Definamos la moneda personal como aquello que tenemos de valor, con lo cual pagamos o compramos la moneda oficial. Nuestra moneda personal es principalmente nuestro trabajo, nuestros bienes y servicios que a la vez podemos ofrecer; ahorros, poderes, etc.

Nuestra dinámica social fundamental es esencialmente comercial, porque no tenemos todo lo que deseamos, y lo que no tenemos debemos comprarlo, para comprar debemos contar con una moneda personal, y la moneda oficial viene a nosotros por medio de vender una parte de lo que tenemos a quienes nos lo compren.

Al vender lo que sobra almacenamos dinero, y con la moneda almacenada compramos aquello que nos ayuda a suplir nuestras necesidades.

Esto es un circulo interminable e invencible, que se alimenta de nuestra debilidad principal (la necesidad), es decir, se alimenta de que somo seres necesitados, esto es inevitable.

Los elementos de este circulo interminable y esclavizante son:

a) Las Necesidades invencibles o autorenovables de bienes o servicios.

b) La Productividad, nuestra fuente personal e institucional de producción de dinero.

c) Los Vendedores, una diversidad de instituciones y personas que venden estos bienes y servicios a cambio de dinero.

d) Compradores, toman el dinero ganado y lo gastan; son consumidores.

e) Moneda, con la que pagamos al comercio por estos bienes y servicios al comprarlos. La recibimos al vender, y la damos al comprar.

En síntesis:

Los verbos ejercidos están unidos a sustantivos básicos:

1. Necesidad = Desear y Satisfacer

2. Bienes y Servicios = Consumir y Producir,

3. Moneda = Vender y Comprar,

4. Precio = Deber y Pagar.

La cadena que queda al descubierto es la siguiente:

La Necesidad nos hace buscar bienes y servicios que pagamos con una moneda a un precio determinado.

La cadena es: necesidad, producto, moneda y precio.

Un gobierno debe tener control estricto sobre estos cuatro elementos o no será un gobierno eficiente.

La cadena de cuatro se reduce a dos palabras:

1. Necesidad

2. Precio.

Con la necesidad es muy poco lo que podemos hacer; no tiene remedio, solo nos corresponde satisfacerla y controlarla según su naturaleza.

Pero con los precios es muy diferente. Los precios sí podemos controlarlos y es lo único que toda sociedad espera de un Estado y su gobierno.

Gobernar es controlar los precios.

Todo ciudadano sin excepción necesita pagar un precio para suplir sus necesidades. El gobierno que no controla los precios cae muy pronto.

El precio es el elemento principal de toda la dinámica económica de la sociedad.

Si un gobierno controla los precios con justicia, el pueblo no lo dejará solo, y siempre lo respaldará.

La única razón por la que existen los precios es porque se persigue una ganancia. La ecuación básica de los precios es:

P = C + G

Precio es igual a costo más ganancia.

La diferencia entre costo y precio es que los costos son el valor que pagamos por nuestros insumos, y el precio es lo que cobramos por preparar y vender los productos que fabricamos con esos insumos de nuestra productividad.

Un Gobierno que sirve con honestidad a su pueblo, debe buscar para el bien de todos, la reducción de los costos de toda operación productiva, tanto de las operaciones personales como de las institucionales. Esto es justicia de la mejor, de la que clama el pueblo.

Un Gobierno que sirve con honestidad a su pueblo, debe buscar para el bien de todos el control de la especulación, o lo que es lo mismo, el control de la ganancia de las operaciones comerciales.

La ganancia no debe ser un secreto.

La transparencia es el único camino para que haya justicia en la actividad comercial, tanto en las operaciones personales como en las institucionales.

El gobierno que sirve a su pueblo con dignidad y honestidad debe aferrarse con todas sus fuerzas al deber de controlar la ganancia de toda operación comercial, debe defender la transparencia de toda transacción y definir los parámetros de justicia que corresponden a las ganancias.

Dice un adagio “no me mandes la carne con el gato”, y debe hacernos entender que pocos están en capacidad de mantener el sano juicio cuando se trata de controlar lo que pueden ganar, porque la especulación es nuestra debilidad antisocial más peligrosa. Por eso debemos legislarla. La especulación opera según nuestro concepto de pobreza y riqueza y muy especialmente en nuestro nivel de miedo a la mala pobreza.

Si controlamos el precio sin proteger los costos podemos dañar los negocios y toda la dinámica socio-económica, y todo lo que no es rentable desaparece.

Por ello debemos controlar los dos elementos de todo precio (costo y ganancia).

Cuidar el costo de forma que no sea un misterio y que los productores no sufran discriminación de oportunidades de costo.

Evitar a la vez que las ganancias sean excesivas o no reguladas.

Control del Estado sobre los precios El Estado debe Registrar y controlar todas y cada una de las transacciones comerciales que se realicen en el territorio físico y virtual del país.

Por más pequeña que parezca, toda transacción comercial no registrada debe ser ilegal.

El Estado debe Automatizar una legislación basada en tablas escalares y circunstanciales que determinen con justicia la ganancia correspondiente a cada tipo de negocio El Estado debe Legislar sobre cuantos intermediarios se permiten entre la fábrica y el consumidor.

El Estado debe Determinar, legislar y automatizar el registro en una tabla de precios, de forma que para cada localidad el precio de un producto sea el mismo, de forma que aunque los comerciantes llenen boletas apuntando un precio diferente, la corrección sea automática.

El Estado debe Activar el sistema de Monopolio Nacional Estatal de Crédito y Cobros, unido dinámica y paralelamente a la Emisión Monetaria Personal con respaldo en los Derechos Humanos y la Soberanía Popular.

El Estado debe Activar el sistema de Circulación Circular del Dinero.

El Estado debe Disponer la base de datos sobre precios, costos y ganancias para que sea transparente (electrónicamente público) y que sin importar de quien se trate pueda entrar vía Internet y consultar.

El Estado debe Controlar el nivel de ganancia o la diferencia entre el costo o precio de compra y el precio de venta. El Estado no permite un precio diferente para un mismo producto en una misma localidad, ni en un mismo nivel. El Estado no permite precios que no estén aprobados y registrados antes.

Dentro de las principales consecuencias de un modelo de control de precios como el propuesto citamos:

1.- Se terminan las fortunas de origen inexplicable, aunque el punto de partida sea un “borrón y cuenta nueva”.

2.- Se hace eficiente el cobro de impuestos.

3.- No existe un mejor clima para la inversión de capitales.

4.- Los negocios son 100% asegurados en su éxito.

Por este procedimiento logramos que los consumidores realicen su anhelo de siglos; tener un verdadero Sistema de Defensa del Consumidor.

Logramos así que los comerciantes tengan reglas claras de operación, y que tengan control del precio para comprar y vender, esto es competencia leal sostenible.

Para este nivel de perfección solo es necesario voluntad, instituciones y lideres apropiados.

No existen excusas que impidan la aplicación de este modelo.

Ejemplo 1:

Si vamos a comprar plátanos, podemos consultar en Internet los precios y luego vamos a comprar.

Si nos aparece un precio diferente en la factura (siempre habrá una factura), esto no importa porque el Estado tiene centralizado el crédito y nosotros no usamos dinero en efectivo (siempre vouchers) que el Estado pagará al vendedor de plátanos al precio que dice la base de datos transparentada en Internet.

Es decir que es más seguro, porque es el Estado quien nos cobra a nosotros, y quien le paga al mercado.

Ejemplo 2:

Si vamos a comprar “materia prima” para nuestro  proceso productivo, disponemos de la base de datos de precios o costos en Internet con todos los proveedores posibles.

No hay proveedores ocultos, ni especiales, y todos los que compramos esos insumos podemos comprarles a todos los proveedores, no hay exclusividades y los costos son los mismos para que todos puedan tener la misma ganancia autorizada.

Siendo para todos los costos y las ganancias las mismas, las diferencias de precios serán mínimas.

La ley regula que no se pueda vender ni más caro ni más barato. Si no estoy registrado como vendedor (intermediario) de un tipo de producto o servicio NO puedo comprar al costo, sino al precio de venta al público.

Si deseo saber porqué un producto es más caro que otro, veo en Internet los insumos de mi proveedor y a qué costo operó, incluso cual fue su ganancia. Todo producto debe tener un respaldo explicativo de su precio.

Si me quejo por Internet a la oficina de control de precios, obtengo respuesta el mismo día vía mi ejecutivo de cuentas, que es un supervisor para un número determinado de familias que vela por la estabilidad de los precios.

Si mi queja procede, primero se corrige mi cuenta y luego si el proveedor no protesta en 7 días se da por aceptado el arreglo o corrección.

Muchos arreglos a un proveedor le generan una multa de 10 veces la ganancia de su fraude.

José Manuel Fernández Núñez
Lo que los pobres quieren saber.

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