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miércoles, 12 de diciembre de 2012

Artículo de Rolando Hanglin


Se están analizando algunos cambios en el sistema educativo: básicamente, se trata de permitir que los alumnos sigan sus cursos por más que adeuden dos o más materias no aprobadas. De ese modo podrán llegar a quinto año del secundario, aun acarreando gran cantidad de asignaturas, correspondientes a los cursos anteriores... pero sin ser expulsados del secundario. Porque de eso se trata: de evitar la exclusión a cualquier precio.

Con el fin de incorporar las nuevas tendencias pedagógicas de carácter progresista a nuestro sistema de enseñanza media (nacional, mercantil y normal) proponemos una auténtica reforma educativa, profunda a más no poder y vanguardista hasta los tuétanos. Siguiendo este régimen, ya no habrá marginados en el banquete de la cultura.

Primero. El concepto de clase es reemplazado por el de "asamblea". Ya no se trata aquí de un maestro "sabio" que instruye a sus discípulos, sino de un "intercambio de saberes". Los diversos temas se someten a debate, y finalmente se aprueba la ponencia que obtenga la mayoría simple de los votos a mano alzada y/o aclamación, sumándose con idéntico valor los sufragios de los cuarenta alumnos y un profesor, como corresponde en una auténtica democracia.

Segundo. La asistencia a clase no es obligatoria ni se rige por absurdos horarios tiránicos. Los alumnos o asambleístas coincidirán (o no) con el antes llamado profesor/a en un sitio físico que puede ser el aula, el patio del colegio, un café de las inmediaciones u otro cualquiera.

Tercero. El antes llamado colegio (ahora Centro de Construcción de Ciudadanía) será libremente empleado por los asambleístas (antes alumnos) para la celebración de bailes, fiestas, reuniones recreativas, jornadas de reflexión, sesiones de meditación, ciclos de convivencia, y en este sentido estará disponible las 24 horas de cada jornada, pudiendo los alumnos pernoctar en estas instalaciones. Para ello serán provistos de colchones y viandas por sus señores padres.

Cuarto. Una semana por mes, los alumnos dispondrán de siete días de reflexión. Para ello podrán optar por reflexionar dentro del antes llamado colegio o hacerlo en otra parte, del interior o exterior. La reflexión junto a los hermanos latinoamericanos se realizará en sitios como Buzios, Aruba o Cancún. La convivencia con los pueblos originarios se realizará en Bariloche o Salta. Para solventar estas jornadas, los señores padres abonarán una contribución mensual no-reembolsable de 300 pesos. En caso de no hacerlo, se iniciará el sumario para quitarles la patria potestad del educando.

Quinto. Las autoridades de cada centro educativo se elegirán por sufragio libre y democrático entre los alumnos, los docentes y los no-docentes. Se aconseja la designación de rectores o directores que provengan del área de maestranza, ya que ante todo son trabajadores. No sabrán mucho de física cuántica, pero conocen bien dónde se guardan los mapas, punteros y tizas, y cómo hallar las llaves de luz o el paso de gas. En este sentido, un portero (Don Manuel) podrá hacerlo muy bien, pero mejor una portera (Nelly) dado que conoce la problemática de género en nuestro país.

Sexto. Se suprimen las mesas de examen de diciembre, escenario de corte fascista donde tres profesores se ensañaban con un solo alumno, sin derecho a defensa, calificándolo con números humillantes que deshumanizaban la enseñanza, convirtiendo al educando en un simple dígito. No hablemos ya de dos dígitos, porque los profesores han sido siempre renuentes y tacaños a la hora de calificar con un diez. Al no haber exámenes en diciembre, tampoco los habrá en marzo y menos en julio. Quedan abolidos, junto a estos oprobios, todos los demás instrumentos de tortura: el boletín de clasificaciones, la lista de asistencias, el cuaderno de comunicaciones para los padres, etc.

Séptimo. Los alumnos aprobarán cada curso de manera colectiva. O están todos aprobados o no lo está ninguno. La decisión será adoptada por la soberana Asamblea del Centro de Estudiantes, y los profesores firmarán al pie de esta resolución democrática.

Octavo. El antiguo "viaje de egresados" se realizará todos los años, en todos los cursos, y consistirá en un crucero por las distintas playas del Caribe donde habitan nuestros hermanos latinoamericanos, o aquellas islas griegas celebradas por su participación en el mundo clásico (Creta, Santorini, Corfú, Mykonos) o bien cualquier otro sitio que resuelvan los alumnos en asamblea democrática. El costo recaerá sobre los señores padres.

Noveno: el plan de estudios será revisado todos los meses en asamblea del alumnado y el personal no-docente, que tendrá libertad para modificar el contenido, el desarrollo y el enfoque de las distintas asignaturas. De ese modo se garantiza su permanente actualización. Nota: los profesores también podrán opinar sobre este particular.

Décimo: los egresados del Nuevo Sistema Educativo Secundario de la Patria no serán aceptados, indudablemente, por Harvard, Cambridge, la Sorbonne, Salamanca, Uppsala, San Petersburgo, UCLA y otras universidades de carácter elitista. ¡Allá ellos con su decadencia! Así les fue en la crisis financiera de la gran burbuja (2008-2009).

Siguiendo estos sencillos lineamientos, no habrá más adolescentes excluidos del sistema educativo. De esta forma superaremos las estrechas miras de Roca, Sarmiento, Pellegrini y otros vejestorios.

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