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Departamento GRAL. LOPEZ

Departamento GRAL. LOPEZ

martes, 14 de agosto de 2012

La soledad de los tibios

Las antinomias tajantes y los dilemas falsos de la política argentina


Groucho Marx dijo una vez: "Todas las personas nacen iguales, excepto republicanos y demócratas". Era un chiste, claro, y si causa gracia es precisamente porque en Estados Unidos republicanos y demócratas son percibidos no sólo como opciones ideológicas enfrentadas, sino, muchas veces, como representantes de distintas tipologías humanas. En efecto, en el plano ideológico, demócratas y republicanos poseen visiones encontradas en relación con el rol y tamaño del Estado, la actividad sindical, la pena de muerte, el aborto, la política exterior, el libre comercio y la seguridad nacional. También desde el punto de vista psicológico las diferencias entre unos y otros parecen notorias; un equipo de investigadores de la Universidad de California ha concluido que mientras los republicanos tienden a ser personas persistentes, estructuradas y que difícilmente cambian de opinión, los demócratas suelen adaptarse bien a los cambios y abrazar ideas novedosas con facilidad.

El otro día se me ocurrió preguntar a un grupo de amigos cuál sería la versión argentina del chiste de Groucho. "Todas las personas nacen iguales, salvo peronistas y gorilas", fue la primera respuesta que surgió, pero inmediatamente estuvimos de acuerdo en que no causaba gracia. Atribuimos esa falta de comicidad a que la condición para que el chiste funcione es que la diferencia entre un grupo y otro sea clara como el agua, cosa que obviamente no se cumple en el caso de peronistas y gorilas, pues, a pesar de su enfrentamiento histórico, ni unos ni otros representan facciones homogéneas, sino que dentro de cada grupo conviven diferencias tan marcadas como las que separan a republicanos y demócratas.

Desechamos rápidamente la opción "K y anti-K" por motivos similares, aunque, en este caso, nos pareció que la heterogeneidad caracteriza fundamentalmente a la oposición. Alguien dijo que "unitarios y federales" podría haber funcionado en su momento, pero ya no. Nos quedamos callados, pensando; a nadie se le ocurría otro binomio que pudiera funcionar. Teniendo en cuenta que históricamente la sociedad argentina ha estado atravesada por una incesante lucha entre facciones, manifesté mi sorpresa de que el chiste no encontrara su versión local. Entonces escuché una voz que, entre socarrona y tímida, decía: "Todas las personas nacen iguales, excepto nosotros y ellos".

El que había hablado era el juez y filósofo del derecho Ricardo Guibourg. Los demás no sabíamos si reír o llorar: sentimos que esa manera de plantear el antagonismo representaba fielmente a nuestra sociedad a lo largo de los últimos siglos, poniendo en evidencia no sólo nuestra dificultad para pactar y conciliar, sino también nuestra propensión a caer en antinomias toscas, y a excluir y restar legitimidad a todo aquel que piensa distinto. Civilización o barbarie, pueblo u oligarquía, interés nacional o apertura al mundo, rosistas o sarmientinos, Perón o muerte, Estado o iniciativa privada, garantismo o represión, movimientos sociales o instituciones, seguridad o libertad, son sólo algunos de los binomios que se nos han vendido con urgencia a lo largo del tiempo, haciendo que los argentinos nunca terminemos de formar parte de una nación con ideales compartidos, sino que estemos siempre enfrentados, pisando el tembladeral iracundo de facciones que se repelen con la saña de quien siente su vida amenazada.

Desde el punto de vista lógico, ninguna de las antinomias mencionadas resiste el menor escrutinio. Se trata, en todos los casos, de dicotomías falsas o, para decirlo en otras palabras, de razonamientos falaces que consideran sólo dos alternativas en relación con un tema cuando, en realidad, las opciones disponibles son muchas. En política, este tipo de falacia por lo general se origina intencionalmente para hacernos creer que estamos ante opciones excluyentes, a pesar de que hay otros caminos posibles.

Las antinomias tajantes y los falsos dilemas han caracterizado la vida política argentina desde su inicio y han provocado una tremenda pauperización de nuestros afectos. Como si opinar distinto con relación a la política invalidara, automáticamente, todos los demás puntos de comunión con el otro, periódicamente hay amigos que se dejan de ver, familias que ya no pueden reunirse, personas que se insultan en las calles, los medios y las redes sociales. Nos resulta imposible pensar que quizá nuestro adversario pueda tener al menos un poquito de razón y, menos aún, que nosotros podamos estar equivocados. Medio país piensa que el otro medio es el responsable de todos sus males. Medio país piensa que el otro medio no merece ser llamado argentino. Y viceversa. No hay un ideal compartido. No discutimos ideas: amos de una verdad absoluta, juzgamos con severidad la calidad moral del otro y aquellos que piensan distinto nos parecen deleznables: no es que estén equivocados, sino que son basura con forma humana.

No todas las consecuencias de la polarización son negativas. El lado positivo del asunto es que casi nadie está solo: siguiendo la caracterización de mi amigo el juez filósofo, nosotros estamos con nosotros para enfrentarnos a ellos, y ellos están con ellos para enfrentarnos. En un escenario como el descripto, pedir una dosis de objetividad para reconocer algún mérito en el otro, o algún defecto propio, va en contra de las reglas del juego. Hay que alistarse. De un lado o del opuesto, pero alistarse. A los tibios, según la severa definición del Apocalipsis según San Juan, "los vomitaré de mi boca".

¡Pobres tibios! Se pierden la diversión. No comulgan con el ruido y la furia. No pertenecen. Están solos. Pretenden conciliar intereses y tomar lo bueno de unos y otros, como si pudiera haber algo bueno en ambos lados, simultáneamente. No están con el gobierno, pero critican el odio irracional hacia el gobierno. Hablan de pactos, de términos medios, de salidas negociadas, de acuerdos que involucren a sectores en pugna. ¡Ilusos! Piensan que la política puede fundarse en la deliberación y el diálogo. ¡Ingenuos! Están convencidos de que no necesariamente son malas todas las decisiones de un gobierno que no nos gusta ni buenas todas las propuestas de uno que sí, y, para colmo, sostienen que los adversarios -los que piensan distinto- tienen derecho a existir y ser respetados.

¿Hay algo más aburrido que un tibio? Siempre aguafiestas, quieren bajarle decibeles a la hinchada. No se dan cuenta de que los ánimos inflamados contribuyen a crear un clima de guerra santa, de epopeya del bien contra el mal, de cruzada de los héroes, algo así como el apocalipsis, pero sin el fin del mundo. Son reiterativos; una y otra vez machacan con que es necesario llegar a acuerdos que fortalezcan nuestra democracia para evitar las crisis recurrentes. No se dan cuenta de que pactar con el adversario es señal de debilidad. ¿Adónde iríamos a parar nosotros y ellos, que nos odiamos tanto, si la política se convirtiera en aquello que definitivamente no es: un intento de diálogo sensato, de mediación, de acuerdo entre partes encontradas?

Ante la apariencia mansa y amigable de los tibios, conviene estar alerta. No hay que dejarse engañar: si no están con nosotros, están con ellos, en contra de nosotros. Sin embargo, no hay razón para preocuparse: los tibios son tan pocos que no merecen ser tenidos en cuenta. Todos juntos no deben llenar ni un estadio. ¿Qué porcentaje de nuestros cuarenta millones de habitantes es capaz de reconocer algún mérito tanto en el gobierno como en la oposición? ¿Qué porcentaje tiene la habilidad para admitir públicamente errores políticos propios? ¿Diez personas de cada cien? ¡Menos, seguro! Cinco de cien, serían dos millones de tibios. ¡Más de veinticinco estadios! Pensándolo bien, quizá convenga ser precavidos. Mejor que sigan tristes y solos. Que no se encuentren. Que crean que son pocos y los venza el pesimismo, porque si llegaran a darse cuenta de que no están tan solos, si empezaran a juntarse y a diseminar sus ideas, nosotros y ellos, los antagonistas de siempre, correríamos peligro.

Y sí, qué le vamos a hacer. Duele reconocerlo, pero es cierto: a nosotros y a ellos, a ellos y a nosotros nos hermana la incomodidad que nos producen los tibios. Es comprensible, claro: si más y más argentinos empezaran a creer en las ventajas de negociar, pactar y conciliar, ¿adónde iríamos a parar nosotros y ellos, ellos y nosotros, que nacimos tan pero tan distintos?

Mori Ponsowy
La autora es escritora. Su nueva novela es Abundancia

viernes, 3 de agosto de 2012

Voltaire

Monseñor Enrique Angelelli - A 32 años de su asesinato


En esta breve síntesis de datos biográficos y “pinceladas” textuales  ofrecemos una visión aproximada de la inmensa figura testimonial de Enrique Angelelli, como ejemplo de “compromiso” y “coherencia”. 

Enrique Ángel Angelelli nació el 17 de julio de 1923, en Córdoba. Fue el primer hijo de Juan Angelelli y Celina Carletti, inmigrantes italianos que  vivían en la zona denominada entonces “Camino Rodríguez del Busto”, en las afueras de la ciudad. Era lugar de chacras y quintas, donde se cultivaba alfalfa, maíz, porotos, lechuga y otras hortalizas que llevaban al mercado de la ciudad. El cuidado de algunas vacas, cerdos, gallinas y caballos completaban la actividad rural de la familia Angelelli, aprendida en su Italia natal. 

A los 15 años ingresa al Seminario Metropolitano de Córdoba  donde cursa los cinco años de latín y humanidades. De esa época de seminario le quedó entre los compañeros el sobrenombre de “Canuto” porque casi no tenía cabellos y “le salían en la cabeza unos pelitos como los canutos que tienen los pollos, antes de que les salgan las plumas”. Después se lo conocerá simplemente como “el Pelado”. 

En 1943 inició el ciclo de los tres años de la filosofía en el Seminario Mayor. En 1947, al ingresar al segundo año de teología fue enviado a Roma para completar sus estudios en el Colegio Pío Latino. Tenía 26 años cuando recibió la ordenación sacerdotal en octubre del 49. Continuó  un año más en Roma hasta obtener la Licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad Gregoriana.


De regreso al país comenzó su labor pastoral como Vicario Cooperador en la Parroquia San José de Barrio Alto Alberdi, en la ciudad de Córdoba, y Capellán del Hospital Clínicas. Las villas miserias de la zona,  ubicadas entre las calles Deán Funes y 9 de julio al 1500, eran visitadas asiduamente por el P. Angelelli, y este contacto con la realidad de los desposeídos fue haciendo crecer en él la predilección por el servicio de los pobres.  

En 1952 fue designado asesor de la JOC (Juventud Obrera Cristiana), encargándosele la atención  pastoral de la  capilla de Cristo Obrero.  Allí se instaló en un altillo, al costado de la capilla, que formaba parte del Hogar Sacerdotal, donde vivían varios sacerdotes. 

Una casa siempre abierta, donde el mate funcionaba a toda hora. Era el lugar de preferencia del clero cordobés y la presencia del “Pelado” Angelelli lo había convertido en un lugar de encuentro y consulta permanentes de sacerdotes, porque “como cura nucleaba voluntades”. 

Los circos, con payasos, acróbatas y animales, acostumbraban por aquellos años a instalar sus carpas en los predios aledaños a la intersección de La Cañada y el Río Primero, a sólo una cuadre de la Capilla del Cristo Obrero. El P. Angelelli se acercaba a visitarlos en sus carpas, ofreciéndoles todo tipo de ayuda, por lo que terminó con los años siendo prácticamente el Capellán de esa gente; volvía un circo a Córdoba e inmediatamente iban a buscarlo a él.
  
Por la JOC sentía un atractivo especial. Se había consustanciado con los objetivos de este movimiento después de conocer en Roma y entablar un profunda relación con su fundador, el sacerdote belga José Cardjín.  Supo apropiarse del método jocista: ver-juzgar-actuar.  

En esta época decía: “El hombre no puede ser un desencarnado, lo religioso no puede hacer perder de vista las necesidades más elementales de los seres humanos, menos de los pobres, sino por el contrario, la  religión deber servir para que el hombre se dignifique totalmente, humana y espiritualmente...” 

Hacia 1958, la actividad sacerdotal del P. Angelelli era múltiple e intensa. Además de la asesoría de la JOC, participaba en la Junta Arquidiocesana de la Acción Católica, dictaba clases de Derecho Canónico y Doctrina Social de la Iglesia  en el Seminario Mayor y era Profesor de Teología en el  Instituto Lumen Christi y otros colegios religiosos. Trabajaba en la Curia Arzobispal y ayudaba en la pastoral universitaria, colaborando en el asesoramiento de algunos centros de la Juventud Universitaria 
Católica (JUC).  


El 12 de diciembre de 1960 fue designado por el Papa Juan XXIII, Obispo Auxiliar de Córdoba, y el 20 del mismo mes fue nombrado Vicario General de la Arquidiócesis. El 12 de marzo de 1961 recibió su consagración episcopal en la Catedral de Córdoba, abarrotada de obreros y de gente humilde. Eligió como lema para su escudo episcopal la frase del Evangelio de Juan: “Para que todos sean uno”. 

A poco de andar comenzaría a sobresalir en su persona una nueva imagen episcopal, que contrastaba con los usos y costumbres de entonces. Era un aire de hombre consustanciado con el pueblo, por lo que no aceptó la recomendación de abandonar el uso de su moto “Puma”, “porque no era digno de él, como Obispo...” 

El 11 de octubre de 1962 se inició el Concilio Ecuménico Vaticano II. Un mes antes el Papa Juan XXIII, en un radiomensaje, había dicho que la paz y la justicia social eran los problemas centrales a los que debía abocarse la Iglesia para ser servidora de la humanidad. Como todos los obispos del mundo, Mons. Angelelli acudió a Roma.  

Este acontecimiento crucial de la Iglesia provoca un movimiento renovador en todas partes. El seminario de Córdoba no fue la excepción, de modo que los seminaristas fueron pasando a una nueva realidad y a la búsqueda de formas de vida más acordes con la apertura hacia la sociedad. Al  renunciar el Rector, Mons. Angelelli fue nombrado en su reemplazo.  

En una homilía de octubre de 1963 decía: ”No nos cansaremos de bendecir al Señor, que nos ha llamado a vivir en la hora presente, porque nos ha llamado a ser forjadores de una nueva sociedad... 

El verdadero cristiano desconoce la palabra pesimismo, porque significa renunciar a vencer, a esperar y a combatir...” 
En diciembre del mismo año en una “exhortación pastoral” reclamaba así la solidaridad de todos los sectores: “En nuestra provincia advertimos azorados un porvenir inseguro, efecto de una de esas  situaciones graves que se manifiestan bajo las formas inhumanas de la desocupación, carestía de la vida, bajos salarios, escaso rendimiento del poder adquisitivo, alto déficit de las viviendas, hospitales abarrotados, niños enfermos y desnutridos, carencia de una asistencia médica social vigorosa y congruente.

¿Puede alguien permanecer indiferente ante esta angustiosa realidad? ¿Podemos, sin caer en la complicidad, seguir callando?...” 


Ante una crisis interna en la Iglesia cordobesa de 1964 expresaba: “Esta Iglesia de Córdoba es parte de la misma Iglesia de Jesucristo, y por lo tanto también es Iglesia en Concilio... Reformarse, actualizarse,  rejuvenecerse, presentar un rostro más evangélico supone un compromiso grave, porque es exigencia de vida, y no podemos trepidar de asumir este compromiso, HOY MISMO, y comenzar a cambiar toda postura y actitudes vitales que no respondan genuinamente al Evangelio”.  

“Es evidente que todo intento de auténtica renovación, lleva como precio el sufrimiento, la incomprensión y a veces hasta la calumnia; esto no nos debe hacer trepidar, sino que serena y firmemente  sepamos comprometernos vitalmente con quienes sufren la desorientación en la búsqueda de la verdad; con quienes padecen hambre, miseria o injusticia en su  vida; con quienes buscan una comunidad auténticamente más cristiana porque es auténticamente más humana; con quienes no quieren compromiso con la  mentira, la mediocridad,  la superficialidad y el conformismo cómplice” 

En septiembre del 64 concurre a la tercera sesión del Concilio. A su regreso, en las vacaciones del 65 renuncia Mons. Castellano al Arzobispado de Córdoba. Sería lógico que lo reemplazara Mons. Angelelli por ser  el único obispo en Córdoba, pero los canónigos eligen a su Deán, Edmundo Rodríguez y Alverez. Angelelli se retira del obispado y fija su residencia en un colegio cerca de su casa natal. Allí se abocó al trabajo pastoral en la zona con los chacareros y quinteros del lugar. 

El 15 de mayo de 1965 se hizo cargo de la arquidiócesis de Córdoba, Mons. Raúl Francisco Primatesta. Rehabilitó a Angelelli, designándolo como Obispo Auxiliar, aunque fue reemplazado como Rector del Seminario Mayor. Intensificó entonces, las visitas pastorales a las Parroquias, tanto  urbanas como rurales. La presencia del “Obispo Auxiliar” en las parroquias rurales y sus múltiples capillas quedó marcada en la vida de esas comunidades, no sólo porque iban más allá de las rituales visitas canónicas, sino porque le dedicaba el mayor tiempo posible, escuchando los problemas de la gente y alentando el trabajo de la comunidad. En la mayoría de estas capillas era la primera vez que se acercaba un Obispo. En todos los pueblitos o caseríos se organizaban recepciones con arcos de flores y lo mejor que tenía esa gente... 

En septiembre de 1965 concurre a la última sesión del Concilio. A su vuelta dijo: “Hay mucho camino que rehacer, pero el encuentro ha sido ya efectuado, el diálogo iniciado, el lenguaje es otro, un lenguaje cristiano, fraterno, de búsqueda sincera de la VERDAD, caminando juntos y no preparando argumentos de refutación, sin habernos encontrado...”


El 3 de julio de 1968, el Papa Pablo VI lo designó como Obispo de La Rioja. Desde el atrio de la Catedral leyó su primer mensaje al pueblo riojano, que se constituyó en la base de su opción de vida episcopal y su programa pastoral: 

“Les acaba de llegar a La Rioja un hombre de tierra adentro que les habla el mismo lenguaje. Un hombre que quiere identificarse y comprometerse con ustedes. Que quiere ser un riojano más...” 

“No vengo a ser servido, sino a servir a todos sin distinción alguna de clases sociales, modos de pensar o de creer. Como Jesús, quiero ser servidor de nuestros hermanos los pobres, de los que sufren espiritual o  materialmente, de los que reclaman ser considerados en su dignidad humana como hijos del mismo Padre que está en los cielos”. 

“Ayúdenme a que no me ate a intereses mezquinos o de grupos; obren para que sea el Obispo  y el amigo de todos, de los católicos y de los no católicos;  de los que creen y de los que no creen”. 

“No perdamos nunca el camino de la esperanza; tratemos de no catalogar con facilidad, ingenua o a veces injustificadamente, a quienes, con sinceridad de corazón, con un auténtico amor y servicio a sus hermanos, tienen hambre y sed de justicia para lograr la verdadera paz, que es su fruto”. 

“...No hay tiempo que perder ni siquiera para darnos el lujo de ser declamadores...

Nosotros tenemos que comprometernos no sólo como individuos sino como comunidad. No podemos ya declamar que existe hambre en el mundo, no podemos teorizar que existe mucha gente que no tiene la cultura que debe tener todo ser humano, que hay hermanos que no tienen techo. No. Hay que buscar darles el techo, el pan, el trabajo, la salud, la cultura, hacerlo un ser humano como Dios manda”. 

Este nuevo espíritu se vio fortalecido por la encíclica Populorum Progressio (Sobre el progreso de los pueblos) de Paulo VI y por las conclusiones y directivas de la Segunda Conferencia del Episcopado  Latinoamericano en Medellín, transformándose Angelelli en uno de sus principales promotores en  nuestro país, aún ante la resistencia de muchos obispos que consideraban que “Medellín no era para Argentina”. 

Como pastor no dejó de recorrer rincón alguno de la provincia. Lo cuenta él mismo en carta a su madre: 
“Querida mamá Celina: En el día de la Madre, ya que no puedo estar comiéndote unos lindos tallarines ´al uso nostro, fatto in casa`, te hago llegar  estas líneas llenas de cariño. El viernes he comenzado una gira por el interior de la Provincia, por la zona de los Llanos, visitando los siguientes pueblos: Alto de los Llanos, Olta, Chepes, Ulapes, Milagro. Me encuentro, gracias a Dios,  bien, con mucho trabajo; hay mucho que hacer, y en este primer momento necesito visitar toda la Provincia antes de fin de año. 

Ya visité el oeste de la diócesis, por Villa Unión a 300 kms. por el cordón del Famatina, Jagué, Guandacol, Vinchina hasta el límite con Chile. Me estoy poniendo ducho con la Estanciera. Te hago llegar unos pesos para que compres el regalo que te guste. Un abrazo a todos. Con un beso hasta la próxima. Enrique.” 

En esa misma “Estanciera”, recorrería las rutas y caminos polvorientos de su Diócesis; le había sido regalada por los sacerdotes cordobeses, al ser designado en La Rioja. 

Charlaba con la gente de sus problemas reales, tomaba mate en las casas, siempre bonachón y de buen humor, y afirmaba con claridad: “El agua es para todos; la tierra es para todos; el pan es para todos. Y esto no es subversión... aunque afecte a algunos intereses. La Iglesia debe estar profundamente comprometida con el desarrollo del hombre” (homilía en el departamento de Castro Barros). 


A partir de enero de 1969, la Misa Radial, que se celebraba desde hacía doce años como misa parroquial de los domingos desde la Catedral, asumió el carácter de “diocesana”, presidida por el Obispo. Fue desde entonces la voz esperada en todos los rincones riojanos, cada domingo a las 8 de la mañana. A través de ella extendía sus orientaciones pastorales y se hacía eco de los múltiples y diversos problemas de los riojanos. 

El 6 de abril publicó una “carta pastoral” en la que decía: 
“...El grito del hombre de hoy por su liberación y salvación (y aquí se llama ´hombre riojano`) se hace cada vez más agudo y penetrante. Sólo los hombres ´interiormente  jóvenes´ son capaces de percibirlo y comprometerse con él; los ´cansados´, los ´conformistas´, los ´establecidos´, los de corazón atado a muchas cosas, no son aptos para luchar y construir una sociedad más justa, fraterna, pacificada y pacificante...” 

Frente al estallido popular del “Cordobazo”  contra el gobierno militar de Onganía reflexionaba:  
“...Asumamos este grito en todo lo que tiene de verdadero, auténtico, dramático; asumamos lealmente el compromiso de seguir caminando, construyendo en la paz y en el esfuerzo fraterno, responsable y lúcido, la gran tarea de buscar juntos para hacer una Argentina que no se sienta realizada y satisfecha, si junto a los grandes centros urbanos y fabriles, existen argentinos que se mueren de hambre, sufren el marginamiento material o moral o son excluidos de la mesa de los argentinos que ostentan o regulan factores de poder”.  

Al evaluar su primer aniversario como Obispo riojano dijo:  
“Uno de ustedes, uno del Pueblo de Dios, me ha dado la lección más estupenda de todo este año, lo ha sintetizado al mismo tiempo que me ha trazado todo un programa de vida. Me dijo un hombre de la calle: “Vea, Monseñor, vea mi amigo; yo le pido un favor. No se canse nunca de ser el obispo de los pobres, sea el padre de los pobres porque de esa manera es un buen obispo”

La comunidad eclesial reflexionaba, se definía y se organizaba para trabajar en la realidad inmediata. La consigna del Obispo “con un oído puesto en el Evangelio y otro en el pueblo” se iba convirtiendo en una tarea de todos.
  
En septiembre de 1970 solicitó y se concretó una entrevista con el gobernador de facto Iribarren, molesto por la prédica social  del obispo, que ya recibía desde sectores católicos anticonciliares la acusación de “comunista  rodeado de curas tercermundistas” que descuidaba “lo espiritual” “con un contenido político desde el púlpito” . Al ser preguntado sobre la continuidad del diálogo, no dejó de advertir: 


“Hoy hablamos mucho de diálogo pero lamentablemente decimos que es diálogo y en verdad lo que hacemos es monólogo. Dialogar supone actitudes interiores... saber escuchar, saber renunciar al propio criterio y opinión en la medida que se descubre que el otro tiene la verdad. De esta manera es constructivo... No ha sido la finalidad de la audiencia solicitada estructurar formas jurídicas o protocolares de diálogo. Cuando existen presupuestos básicos como son: confianza, sinceridad, interés por buscar juntos los caminos que construyen la felicidad del pueblo... lo jurídico y protocolar pasa a segundo orden”.  

Para 1971 la acción pastoral del obispo comprendía  los reclamos de los trabajadores mineros, la organización cooperativa para el aprovechamiento de la tierra y la justa distribución de las aguas,  mientras denunciaba la usura, la droga y la prostitución en manos de familias poderosas de la provincia. Entre tanto se fortalecía la catequesis popular y el trabajo pastoral en los barrios. 

A partir de ese mismo año  Angelelli impulsó un importante Movimiento Rural para el mejoramiento de la situación campesina,  concitando pronto la enemistad del nuevo gobernador militar y de los ricos hacendados que, tras movilizaciones campesinas, recurrieron a la violencia arrojando bombas contra las sedes del movimiento rural y contra las casas de los dirigentes. 

En diciembre del 71 se prohibió por orden de “la superioridad” la misa radial del obispo, mientras el episcopado presidido por el integrista Mons. Tortolo guardaba cómplice silencio. Entonces Angelelli afirmó  a un medio periodístico: “ No podemos callar cuando se perjudica positivamente al pueblo de Dios, con el tráfico de drogas, la trata de blancas, la usura y el recurso a una doctrina social a la que se deforma para justificar negociados y lucros personales”. 

A partir de 1972, el recientemente fundado diario “El Sol” se hizo eco de una feroz campaña de insultos y difamaciones contra  Angelelli, al cual llegó a calificar de “Satanelli” y “ordinario” (en alusión a que era el Obispo Ordinario). 

Al ser detenidos dos de sus sacerdotes en  agosto de 1972, tanto en la Casa de Gobierno, como ante el Superior Tribunal de Justicia, Mons. Angelelli, acompañado de sus sacerdotes, dio lectura a un documento en el que señalaba: 
“El Evangelio es una palabra viva... Cuando  la Iglesia responde con fidelidad a esa palabra, cuando comparte las angustias  y esperanzas de los pobres y oprimidos, cuando se hace pueblo y se compromete en su liberación, la persecución es inevitable...” 

Pero aquel incidente no fue sino el comienzo de una cada vez más dura campaña de sectores conservadores, laicos y aún sacerdotes, que tomaron como blanco la acción pastoral del obispo, tildado sin más como “infiltrado comunista”. 

El 9 de noviembre del 72 fue increpado públicamente ante todos los alumnos por padres de un colegio religioso y por su capellán, con el claro intento de expulsarlo de un acto conmemorativo del colegio.  


A partir de entonces los ultraconservadores católicos se organizaron en una “Cruzada renovadora de la cristiandad”, que tras una intensa campaña de calumnias organizó las agresiones de Anillaco, cuando en plenas fiestas patronales un grupo de viñateros de la zona, policías y gente de pueblo a su servicio tomó el templo y obligó al obispo,algunos sacerdotes, religiosas y laicos a abandonar el pueblo con riesgo de su vida, entre insultos y pedradas. 

El 25 de febrero de 1973, en plena campaña electoral, en la misa dominical a la que asistieron los candidatos del FREJULI, Héctor J. Cámpora y Vicente Solano Lima, el Obispo leyó la ´Reflexiones sobre las elecciones de marzo´, que fueron suscriptas por todos los sacerdotes. En ellas decía:  

“Votar no consiste solamente en depositar una ´papeleta´ en una urna. Votar es hacer y construir nuestra propia historia argentina y riojana. Es poner el ´hombro´ para que como pueblo no se nos considere solamente en las urnas sino el gran protagonista y actor en la reconstrucción de la Patria.  Es para eliminar las causas que engendran injusticias, miserias, odios, éxodos obligatorios”. 


“Mientras ayer observábamos gestos y actitudes contra el mismo pueblo, hoy vemos ´salvadores´ y ´mesías´; cuando ayer observábamos silencio antes la ¨represión¨, el atropello al hombre, imagen de Dios, hoy vemos gestos que desconciertan y oímos lenguaje ´revolucionario´. Cuando ayer negábamos un justo salario, hoy vemos que se toman actitudes de paternalismo repartiendo dádivas y comprando conciencias con el dinero... ¿Se ha operado una conversión? ¿Es demagogia? ¿Es la vieja maña de captar votos?...”  

El 25 de mayo Cámpora asumió la presidencia, y Carlos Menem la gobernación de La Rioja. 

Hacia fines del 73 el papa Pablo VI envió a Mons. Zaspe, arzobispo de Santa Fe, como delegado personal para ver qué estaba pasando en la diócesis, ante la acusación de los ultraconservadores de que la acción pastoral del obispo no correspondía a la de la Iglesia. Zaspe escuchó a todos los sacerdotes, religiosas y laicos y envió un informe más que favorable sobre la acción de Angelelli, mientras los ultras se negaron a hablar con el representante papal o se desataron en insultos y agresiones verbales. 
Entre tanto, ya en 1974, a pesar de que existía un gobierno constitucional presidido por Isabel Pern , el control represivo ya había sido asumido por la Triple A y las Fuerzas Armadas, que paso a paso iban ocupando el territorio nacional. En mayo fue asesinado el P. Mujica. En octubre, estando Angelelli en Europa para la visita al Papa, recibió una carta de sus sacerdotes en que se le informaba que su nombre estaba en la lista negra de la Triple A. Pero el obispo no aceptó la sugerencia de quedarse un tiempo más fuera del país y regresó de inmediato. 

A principios de 1975, Angelelli hizo pública una carta personal del Papa Paulo VI en que expresaba “nuestra paternal complacencia por su intensa y sacrificada actividad en favor de los más necesitados... Condenamos las violencias y difamaciones de que ha sido objeto... por mejorar a los sectores más pobres del pueblo riojano y por la renovación conciliar...” 

Al iniciarse el año 1976, al presidir las  fiestas patronales, el Obispo instó a ser ´testigos de la esperanza y mensajeros de la paz´, ante la situación difícil que se vivía en el país y en su provincia, donde la represión arreciaba de manos del coronel Battaglia, jefe del batallón 141 de La Rioja. El 8 de febrero en la misa radial dijo: 

“La Iglesia no puede ni debe renunciar a  prestar, desde su intransferible misión, ayuda a su pueblo a que asuma sus derechos y sus deberes con responsabilidad, a que cada persona de nuestro pueblo sea respetada y ayudada a crecer como lo quiere Dios. No le es, por tanto, ajeno a su misión, estar junto al que sufre, al desorientado, al que está privado de la libertad”.  

Después el Ejército detuvo al Vicario de la Diócesis, a varios sacerdotes y dirigentes laicos del Movimiento Rural. 

El 25 de febrero Angelelli, que soportaba nuevas presiones y calumnias (“infiltrado comunista en la iglesia”), escribió a las autoridades eclesiásticas argentinas que desde hacía tiempo lo habían dejado en total soledad y sin apoyo alguno:


“Entiendo que el asunto va más allá de La Rioja, nos incumbe a todos... solicito a mis hermanos Obispos, porque urge, una  evaluación más profunda... Necesitamos urgentemente clarificar la misión que nos  corresponde a las Diócesis y a la Vicaría Castrense (en manos de Mons. Bonamín que clamaba por una nueva cruzada regeneradora a cargo del Ejército de Dios)... Es hora que abramos los ojos y no dejemos que Generales del Ejército usurpen la misión de velar por la Fe Católica... No es casualidad querer contraponer la Iglesia de Pío XII a la de Juan y Pablo... Hoy cae un Vicario General; mañana  (muy próximo) caerá un Obispo. Por ahí se me cruza por la cabeza el pensamiento de que el Señor anda necesitando la cárcel o la vida de algún Obispo para despertar y vivir más profundamente nuestra colegialidad episcopal... Es una gracia de Dios para una Diócesis  estas pruebas; ayuda mucho a unir y profundizar el presbiterio y el resto de la comunidad diocesana... Este cuestionamiento que se me hace me replantea, por el bien de la Iglesia y de la paz, la opción que Uds. bien conocen (mi renuncia). 

El 17 de marzo el Comodoro Aguirre y otros jefes militares increparon públicamente al obispo en Chamical y abandonaron la misa en el momento del saludo de paz. Angelelli decide suspender la misa en la base aérea militar. 

El 24 de marzo de 1976 los militares dieron el golpe autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. En abril Angelelli fue a Buenos Aires para reclamar personalmente ante el Ministro del Interior Gral. Harguindeguy por sacerdotes detenidos y por la ola de represión en la provincia. En el aeropuerto, ya de regreso, el avión de Aerolíneas partió sin previo aviso, obligando a Angelelli a regresar en micro, aunque su equipaje había sido cargado en el avión. Al buscarlo en La Rioja, descubrió que su valija, con importantes papeles, había sido violada. En tanto el Ejército sometía 
al obispo a situaciones humillantes (lo dice el propio Angelelli en una carta a su amigo Bertaina) con malos tratos cuando pide audiencias y obligándolo a pedir permiso vez por vez para los retiros espirituales de los sacerdotes.  

Ese mismo mes Angelelli envía una carta a Mons. Zaspe (vicepresidente del Episcopado) denunciando los atropellos militares contra el pueblo riojano y sus sacerdotes, y expresa que “es hora que la Iglesia de Cristo en la Argentina discierna a nivel nacional nuestra misión y que no guarde silencio ante hechos graves que se vienen sucediendo”. Pero el episcopado guardó silencio. Zaspe y otros dos obispos se entrevistaron, sin embargo, con el presidente Videla y le expusieron los hechos. Pero días después el Jefe del Batallón de Ingenieros de La Rioja dispuso la suspensión de la misa radial de Angelelli y la suplantó por la misa celebrada por el capellán del batallón.  

En Mayo el obispo asiste a la Conferencia Extraordinaria del Episocopado y denuncia ampliamente la situación de su diócesis: detención de sacerdotes y religiosas, violación de correspondencia, prohibición de visitar a los presos, prohibición de la misa radial, requisas en los ejercicios espirituales, laicos detenidos, campañas sistemáticas de difamación, vigilancia en la acción pastoral de los barrios, etc.  Las quejas llegaron nuevamente hasta Videla, pero el resultado fue una mayor vigilancia y control policial. 

En junio Angelelli fue a Córdoba y consigue por medio del arzobispo Primatesta una audiencia con el Gral. Menéndez para reclamar por los detenidos políticos y sociales de La Rioja. La respuesta de Menéndez fue clara: “El que se tiene que cuidar es Usted”. 

Antes de regresar a su Diócesis, Angelelli almorzó con sus familiares y les confesó:  “Ustedes tienen que estar preparados. La cosa está muy fea y a mi cualquier día de estos me barren”.  

Marilé, su sobrina, le preguntó entonces: “¿No tienes miedo, tío? 

“Sí, un miedo tremendo. Pero no puedo esconder mi mensaje debajo de una cama”, fue la respuesta rápida de un Angelelli que se mostraba preocupado, pensativo y silencioso. Bien sabía que desde los cuarteles de La Rioja se estaba fraguando su muerte y sólo se esperaba la oportunidad propicia para consumar el asesinato. 

Por este tiempo, unos meses antes de su muerte, en una entrevista periodística, expresó: “Yo me siento feliz de  vivir en la época que vivo. Me parece importante vivir en esta época de cambios profundos, acelerados y universales. Me siento igual a todos, débil como todos pero al mismo tiempo solidario con todos los hombres. Porque se nos ha dado en este momento histórico la posibilidad de construir algo nuevo”.

Pero no sería él quien realizaría ese algo nuevo...

El 18 de julio de 1976 fueron secuestrados  dos sacerdotes de Chamical, el P. Gabriel Longueville y Fray Carlos de Dios Murias. El 20 a la tarde, una cuadrilla de obrerosferroviarios encontró los cadáveres de ambos sacerdotes, a unos 5 kms de Chamical hacia el sur, acribillados a balazos, maniatados y con evidentes signos de haber sido torturados. Inmediatamente Angelelli elaboró un minucioso informe, cuya copia apareció “misteriosamente” después del asesinato del obispo en el despacho de Harguindeguy. 

El jueves 22, Mons. Angelelli presidió la Misa de exequias concelebrada por cuarenta y tres sacerdotes. En la homilía, asumiendo  el dolor de la muchedumbre presente el Obispo dijo:  

“¿Cómo no vamos a llorar al que es carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre, afecto de nuestro afecto, miembro  de nuestra familia, hijo del Cuerpo de Cristo, miembro de su pueblo, testigo de su pueblo! ¡Cómo  no los va a llorar Chamical!... No hay ninguna página del Evangelio que nos mande ser tontos. Nos manda ser humildes como la paloma y astutos como la serpiente... nos manda tener alma y corazón de pobres, nos manda buscar a los más necesitados porque son los privilegiados del Señor... Yo los invito a  que oremos por los que los mataron. No interesan las siglas ni los nombres. Les repito, no tenemos nosotros los ojos cerrados, ni los oídos cerrados, tenemos la inteligencia normal de todo ser humano, o sea que, si hay que saber, y podemos tener algunos elementos y estar en condiciones de informar a quien se debe   y en algún momento tengamos que informar... Pero, ¿hay hermanos nuestros que pueden imaginar o pensar, o programar violencias y hay otros que las ejecutan? Y a lo mejor coinciden?... 

Al salir del cementerio, el Obispo vestido con sus ornamentos episcopales, cambió de mano el báculo y acercándose al Dr. César Abdala, médico de Chamical, le dijo en tono confidencial: “El próximo soy yo”. Sacerdotes amigos ìntimos le aconsejaron que se aleje de la Diócesis, pero su respuesta fue clara: “ Es eso lo que buscan, que me vaya, para que se cumpla lo dicho en el Evangelio: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas”.  

El 4 de agosto por la mañana, Mons. Angelelli le pidió al P. Arturo Pinto, Vicario Episcopal, que lo acompañara en su viaje de regreso a La Rioja. Y le encomendó que hiciera revisar la camioneta Fiat Multicarga. “Yo me encargué –narraba Pintos-- de llevar la camioneta, y controlarle el aire, el aceite y cargar el combustible para que estuviera en condiciones para el viaje... Almorzamos en casa de las Hermanas, e inmediatamente después preparamos todas  las cosas, cargamos los portafolios y aproximadamente a las dos de la tarde estaba todo listo para emprender el regreso”. 

A las dos de la tarde el Obispo fue hasta la camioneta. Y como si le costara decidirse a iniciar el viaje de regreso, se volvió a tomar unos mates, comentando que le cansaba hacer ese camino. Luego se dirigió a la Iglesia parroquial para “hacer una visita al Santísimo”. Estaba tranquilo, aunque se lo notaba preocupado. Subió a su vehículo, llevando al P. Pinto como acompañante, y partió rumbo a la ciudad de La Rioja, distante unos 150 kms. Eran pasadas las 14,30 hs.

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“Salimos por el camino viejo porque temíamos que alguien estuviera viendo. Íbamos conversando normalmente y andábamos a una velocidad normal porque no teníamos mayor apuro... Pasamos Punta de Los Llanos, tomamos la curva de la misma población. De pronto, yo que iba medio perfilado hacia el “Pelado”, noté que un vehículo nos alcanzaba. Identifiqué ese vehículo como un Peugeot 404, de los viejos.

Alcancé a notar como los que tienen alitas atrás en las puntas y de color gris, tirando a blanco. Una vez que este vehículo se nos puso al lado, hizo una maniobra hacia delante de nosotros, rápida. Y en ese momento se produjo como una explosión. Y yo no recuerdo más nada”...  

El reloj de Angelelli había quedado parado a las tres de la tarde. La policía encontró su cuerpo “prolijamente” depositado sobre la tierra, de espaldas y en cruz, y prohibió a los periodistas sacar fotos, mientras alejaba a la gente del lugar. Instantes después, un grupo de militares con armas largas custodiaban el lugar. Recién a las 21 hs. el cadáver del obispo fue llevado al hospital  Plaza de la Rioja, seis horas después del “accidente”.  

Mientras en el casino militar del batallón 141 y en el diario El Sol se brindaba con champagne, el coronel Battaglia llamaba por teléfono al director del diario “El Independiente” para decirle que “hay que publicar que fue un accidente por el reventón de la goma trasera”. Fue la versión oficial, lamentablemente aceptada también por el episcopado en cómplice silencio, mientras la Santa Sede a través de su órgano oficial L´Osservatores Romano hablaba de un “extraño accidente”. El 19 de junio de 1986 el Juez Aldo Morales, tras haber acumulado 1800 hojas del expediente judicial, declaró sin ambages “que la muerte de Monseñor Enrique Angelelli no obedeció a accidente de tránsito, sino que fue un homicidio fríamente premeditado, y esperado por la víctima”. 

El martirio del obispo Angelelli por la causa de la libertad ciudadana y del pueblo pobre se había consumado. Fue una de las primeras personalidades del país que cayó bajo la dictadura militar, casi como  una necesidad obligada para que pudiera desatarse sin una voz opositora aquel “proceso” de largos años de sangre y dolor.

Veinte  años  después  de  su  muerte,  el  9  de  agosto  de  1996,  el  Lic.  Santos  Benetti funda con un centenar de ciudadanos de  casi todas las provincias, el Instituto 
Enrique Angelelli para despertar, desarrollar y capacitar la conciencia política, sostener la democracia y alentar el desarrollo integral de la sociedad. 

Y aquí estamos nosotros...  conmovidos y fortalecidos por el ejemplo de quien asumió la voz de los sin voz, trabajando ahora para tomar la posta de su “compromiso”, de su 
“coherencia” y de su “coraje”.  

miércoles, 1 de agosto de 2012

Laguna de la Niña Encantada



La Laguna de la Niña Encantada posee características singulares, ya sea por su extraña circunferencia de ochenta metros de diámetro perfectos, como sus paredes rocosas y su agua cristalina.

Se localiza a 200 kilómetros de la ciudad de San Rafael, a 8 kilómetros de la Villa y Centro Termal Los Molles y a unos 40km de la ciudad de Malargüe camino a Valle de las Leñas, provincia de Mendoza, su agua es muy dulce y cristalino. Un lugar espléndido.

Esta es una hermosa laguna de aguas cristalinas las cuales provienen de ríos subterráneos, el marco de la laguna son rocas volcánicas que al reflejo con el agua dan curiosas formaciones que han creado leyendas e historias a través de los años.

En Niña Encantada no está permitido pescar y si se pueden realizar caminatas, cabalgatas y safaris fotográficos.

Esta bellísima laguna de Malargüe ha sido siempre una inagotable fuente de inspiración para la imaginación popular de la zona, que rodea de misterio el lugar. Rocas basálticas negras, propias de los procesos volcánicos, hacen de mágico marco a su lecho, poblado por una enorme variedad de especies ictícolas.

Avanzando por la vieja ruta de tierra, 7 kms  al noroeste de las termas de Los Molles, nos encontramos con la laguna de la Niña Encantada. Rodeada de restos de lava volcánica, este lugar de singular belleza, ha dado pie a una serie de ritos y leyendas de diversa índole.






La acumulación de lava volcánica que circunda la laguna proviene de unos cráteres que se encuentran hacia el norte. Éstos hicieron erupción en épocas geológicas recientes derramando el material incandescente sobre el curso de un arroyo que alimentaba la laguna. Aparentemente es el mismo que continúa corriendo por debajo de la maza de piedra y aporta el líquido cristalino al espejo de agua, que desborda por su costado este sobre el río Salado.

En el lugar hay un microclima que ha permitido el desarrollo de una abundante vegetación. Así, en determinadas épocas, podemos disfrutar de una interesante gama de flores. Las aves han encontrado refugio para sus nidos en los huecos de las paredes rocosas y revolotean sobre las azuladas aguas constantemente, mientras entre las algas se pasean tranquilamente las hermosas truchas, que saltan a la superficie cuando tienen a su alcance algún insecto.




LEYENDA

Esta leyenda cuenta que había una hermosísima princesa india llamada Elcha (en lengua aborigen significa espejo), reconocida en su tribu por su belleza. 

Esa tribu estaba enfrentada a otra por la cual la bruja tenía simpatía. 

Elcha había crecido con un compañero que no era de la nobleza pero a medida que pasaba el tiempo, crecía entre ellos un sólido amor. Enterada de ello, la bruja de la tribu convenció al padre de detener la actitud de enfrentamiento entre las tribus mediante el casamiento de los príncipes.

La princesa Elcha fue informada la noche anterior. Desesperada se lo comunicó a su amado y escaparon velozmente hacia el norte. Minutos más tarde, enterados de la huida, ambas tribus partieron en persecución al mando de la bruja.

En un momento, los jóvenes entendieron que habían extraviado el camino y siguieron hasta que los detuvo un abrupto corte de la superficie que terminaba en la laguna. 

Miraron hacia atrás y la luz de los relámpagos iluminó a sus perseguidores, que estaban muy cerca. Elcha y el joven no lo pensaron y decidieron arrojarse al agua. 

La primera al llegar y asomarse a la laguna fue la bruja, en el instante en que lo hizo, una poderoso rayo se descargó sobre ella, dejándola petrificada. 

El resto de los perseguidores también se acercaron temerosos y vieron reflejada en la superficie, cual espejo la imagen de Elcha.

Desde entonces hasta hoy, tanto la bruja petrificada como la imagen de Elcha se pueden distinguir y es por eso que los lugareños bautizaron así esta laguna. 

Existe otra versión de esta leyenda. Trata de dos tribus cuyos caciques eran enemigos. La hija de uno de los jefes se enamoró de un indio de la otra tribu, por lo que ambos fueron separados. Al ver su amor frustrado, la india lloraba desconsoladamente en la laguna que se convirtió en piedra.

También se cuenta otra historia relacionada con sirenas. Dicen que al aproximarse a la laguna se oía el canto de mujeres rubias que estaban encantadas. Ellas eran mitad mujer, mitad pez. Estas sirenas, al escuchar los más leves sonidos de personas, se arrojaban al agua y desaparecían. Pero a una de estas criaturas, muy linda y orgullosa, Dios la castigó convirtiéndola en piedra a la orilla de la laguna.




FORGES

Antonio Fraguas de Pablo, conocido como Forges (Madrid, 17 de enero de 1942), es un humorista gráfico español. Su nombre artístico es la traducción catalana de su primer apellido.

Hijo de madre catalana y padre gallego, pasó su infancia en una amplia familia en la que es el segundo de nueve hermanos. Fue un mal estudiante, pero un gran lector deRichmal Crompton y sus libros sobre Guillermo Brown. 

Cursó en Madrid estudios de ingeniería de telecomunicación —que no terminó— y Ciencias Sociales. En 1956 a sus 14 años comienza a trabajar como técnico de telecine en Televisión Española y comomezclador de imagen desde 1962.

Abandonó la plantilla de TVE siendo Coordinador de Estudio en 1973 para dedicarse profesionalmente al humor gráfico.

Había publicado su primer dibujo en 1964 en el diario Pueblo, de la mano de Jesús Hermida, y luego pasó a Informaciones. Jesús de la Serna le encomendó el chiste editorial. Hizo el servicio militar como furriel de artillería, y se casó y tuvo tres hijas y un hijo (hoy en día colaborador de El País); en 1970 comienza a colaborar en Diez Minutos y trabaja en las revistas de humor Hermano Lobo, Por Favor y El Jueves, y en los semanarios Sábado Gráfico, Interviú, Lecturas,etc.

Desde 1982 publicaba el chiste editorial en Diario 16 y posteriormente en El Mundo, pero dejó este periódico después de haber sido uno de sus siete fundadores, y en 1995 pasó a firmar el chiste editorial de El País.

En 1992 aparece su novela "Doce de Babilonia". Forges se revela como un novelista bastante sólido y ordenado, aunque quizá pecando de excesiva dependencia del humor gráfico en el planteamiento "gamberro" de sus rasgos humorísticos. Ambientada en una imaginaria Babilonia, narra las vicisitudes de un grupo de sabios, los doce Akadémikos, a quienes persigue el Sumo Sacerdote de la ciudad, Okrom, por el odio que este sujeto tiene a cualquier avance técnico, cultural o científico. La protección que el rey Nabucodonosor les dispensa no es suficiente para librarles de la persecución. Ideológicamente muy simple en sus planteamientos, incurre voluntariamente en anacronismos a fin de presentar la historia como una eterna lucha entre el Odio y el Amor, el Terror y el Humor.

Ha dirigido dos películas (País S.A., 1975, y El vengador Justiciero y su pastelera madre, 1977) y cuatro series de humor en televisión, El Muliñandupelicascarabajo (1968), Nosotros (1969) y 24 horas aquí (1976), en TVE; y Deforme semanal (1991), en Telemadrid con su hermano José María Fraguas. En radio ha participado en programas como Protagonistas de Luis del Olmo y La Ventana de Javier Sardá y Gemma Nierga, y actualmente lo hace en No es un día cualquiera, de RNE, con Pepa Fernández. Muy partidario de las nuevas tecnologías digitales, una antología de sus trabajos aparece diariamente en su página web (www.forges.com).

Como humorista utiliza unos muy personales bocadillos de gruesa línea negra y un refinado lenguaje extraído directamente de la calle. «Inventor» de palabras y modismos léxicos («gensanta, stupendo, bocata, firulillo, esborcio, jobreído», etc.), es uno de los pocos humoristas con un oído sensible al lenguaje popular.

En su obra ocupa un lugar fundamental el costumbrismo y la crítica social. Su fuerte es la visión crítica de las situaciones de la vida cotidiana. Forges ha creado toda una extensa iconografía de personajes y situaciones cómicas que refleja la idiosincrasia y la sociología de la España contemporánea:

Mariano, un burgués frustrado casado con una gordísima mujer llamada Concha, que representa a la represiva conciencia.
Los náufragos en una isla aburrida que tienen que combatir la soledad con una hipertrofia de la fantasía.
Los Blasillos que representan la España rural y eterna.
Las viejas que conjugan informática y paletez.
Los oficinistas cabreados.
El matrimonio sepultado en una cama inmensa.
El jefe potentado y gilipollas.
El yuppi americanizado e idiota.
El niñato pijo e imbécil.
El alienado por el fútbol.
El oficinista cabreado y subversivo.
El descolgado que cierra bares.
El pretensor de ventanilla.
El enclaustrado en el búnker.
El funcionario profundo.
El político corrupto.
El potentado reaccionario.

Una parte sustancial de su obra la constituyen los álbumes sobre historia de España en cómic y sobre informática para torpes.

Afirma que en España no hace falta inspiración para ser humorista. En 2007 interviene en el libro homenaje a Uderzo (actual autor de Astérix yObélix), con motivo de su octogésimo cumpleaños, álbum en el que 30 artistas del cómic mundial han dibujado aventuras de los mencionados personajes, pero con sus respectivos estilos.

En 2008 propone a instituciones españolas la posibilidad de lograr el apoyo de los humoristas gráficos de todo el mundo a los Objetivos del Milenio de la ONU, propuesta que es presentada oficialmente en el Instituto Cervantes de Nueva York en octubre del dicho año, con motivo de la Asamblea General de las Naciones Unidas, bajo el patrocinio del Gobierno y el apoyo técnico de la Agencia EFE de España, mostrando a los medios de comunicación acreditados ante el alto organismo internacional, un DVD conteniendo el compromiso explícito de apoyo a la difusión de los referidos Objetivos del Milenio, de algunos de los principales humoristas gráficos iberoamericanos, como acción inicial coordinada del proyecto.

En 2012, y a propuesta del claustro académico de la Universidad de Alcalá de Henares, es nombrado Director Técnico del Instituto Quevedo del Humor, primer centro específico universitario fundado en España de estudios sobre el humor en todas sus facetas.

Una curiosidad: Antonio Fraguas «Forges», que nunca ha querido ser miembro de ningún jurado, y que nunca se ha presentado ni personalmente ni por terceros a ningún concurso ni galardón, posee varios premios 'de no presentación', como es el Premio a la Libertad de Expresión de la Unión de Periodistas de España; también es Colegiado de Honor del Colegio de Periodistas de Cataluña y está en posesión de la Cruz de San Jorge, máxima condecoración catalana. Asimismo es Premio Antonio Sancha, de los editores españoles, y Premio Internacional de Humor Gat Perich.

El 7 de diciembre de 2007, el Consejo de Ministros de España le concedió la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo. En Noviembre de 2009 la Asociación de Libreros le concede el Premio Leyenda, por su defensa constante de la lectura y los libros a través de sus dibujos. En abril de 2011, el Consejo de Ministros de España le otorgó la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes.1 En diciembre del mismo año, recoge el premio Emilio Castelar, en la especialidad de Eficacia Comunicativa, de los periodistas gaditanos. En Mayo de 2012 recibe el Premio de la FAO, por la difusión en sus dibujos del problema alimentario en el mundo.

El triunfo de los mediocres


Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo.

Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes o una huelga general.

 Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel.

 Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.

 Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan. Porque son de los nuestros.

 Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado  natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia.

- Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura.

- Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional.
 - Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir incluso a las asociaciones de víctimas del terrorismo.

 - Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo tres veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado.

 - Mediocre es un país que no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.

- Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas.

 - Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada.

 - Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza.

 - Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad.


FORGES